Selenio - un micronutriente clave para el buen funcionamiento del organismo

22.11.2025

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Selenio - un micronutriente clave para el buen funcionamiento del organismo

La ingesta de selenio, al igual que la de yodo, depende de su contenido en el suelo, y la cantidad de este elemento varía geográficamente de manera significativa. Existen tanto zonas denominadas deficitarias en selenio como, por el contrario, regiones con un alto nivel de selenio en el suelo.

La situación en España no es tan marcada como en Europa Central, pero gran parte del territorio español también presenta suelos pobres en selenio, especialmente en zonas donde la erosión, el tipo de roca madre y el clima semiarido reducen su contenido natural. Esto se traduce igualmente en una ingesta dietética limitada de este micronutriente esencial, ya que la cantidad de selenio presente en los alimentos depende directamente del suelo donde se cultivan.

Además, no solo influye la concentración de selenio en el suelo, sino también su biodisponibilidad, que está condicionada por factores como el contenido de materia orgánica, el pH del suelo, las precipitaciones y, por supuesto, la capacidad de las plantas para absorberlo.

 

¿Qué aprenderá en este artículo?:

  1. Selenio
  2. Selenio y la glándula tiroides
  3. Funciones biológicas del selenio
  4. Deficiencia de selenio y sus manifestaciones
  5. Fuentes alimentarias de selenio
  6. Posible toxicidad
  7. Cómo abordar la deficiencia de selenio

Selenio

Aunque el selenio es necesario para el organismo humano solo en pequeñas cantidades, este elemento es esencial y desempeña un papel importante en el mantenimiento de las funciones fisiológicas normales. El selenio favorece, por ejemplo, el funcionamiento adecuado de la glándula tiroides, la fertilidad y la salud del sistema inmunitario y cardiovascular. El selenio se encuentra en altas cantidades en el hígado, corazón, riñones, páncreas, testículos y uñas. Sin embargo, el órgano con la mayor concentración de selenio es la glándula tiroides.

Selenio y la glándula tiroides

El selenio ayuda a proteger la glándula tiroides contra el daño oxidativo y desempeña un papel fundamental en la producción de hormonas tiroideas. Este elemento forma parte de la enzima yodotironina desyodasa, que cataliza la conversión de tiroxina (T4) inactiva en triyodotironina (T3) activa.

Según múltiples estudios, una deficiencia de selenio está asociada a un mayor riesgo de trastornos autoinmunes de la tiroides, especialmente la tiroiditis de Hashimoto (una enfermedad autoinmune en la que el sistema inmunitario ataca la glándula tiroides). La literatura también sugiere que la suplementación con selenio en personas con trastornos autoinmunes tiroideos reduce la formación de autoanticuerpos contra la peroxidasa tiroidea (anti-TPO).

Funciones biológicas del selenio

El selenio es parte de la glutatión peroxidasa, un antioxidante endógeno importante que ayuda a proteger los lípidos de membrana del daño oxidativo causado por radicales libres. El estrés oxidativo está asociado a numerosas enfermedades, como las cardiovasculares o la aterosclerosis, ante las cuales la glutatión peroxidasa puede ofrecernos protección. La actividad de la glutatión peroxidasa también se utiliza como marcador para evaluar el nivel de selenio en el organismo.

El selenio asimismo fortalece el funcionamiento del sistema inmunitario. Una cantidad adecuada de este elemento aumenta la producción y eficacia de los glóbulos blancos y los protege contra los radicales libres. Además, el selenio es importante para mantener un sistema reproductivo sano. En los hombres, forma parte del flagelo de los espermatozoides y es necesario para el metabolismo adecuado de la testosterona.

El selenio también actúa como antagonista del cadmio, arsénico, mercurio y plomo. Al unirse a estos elementos y bloquear su absorción, ayuda a proteger contra sus efectos tóxicos.

Deficiencia de selenio y sus manifestaciones

Como se mencionó anteriormente, la deficiencia de selenio se relaciona con trastornos tiroideos, como el hipotiroidismo o la tiroiditis de Hashimoto. En China, una región con una concentración extremadamente baja de selenio en el suelo, los déficits graves se asocian con la enfermedad de Keshan y la enfermedad de Kashin-Beck. Sin embargo, ambas también están relacionadas con la deficiencia de yodo o con toxinas ambientales específicas. En el caso de la enfermedad de Keshan, también se ha detectado la presencia de una infección viral.

Fuentes alimentarias de selenio

El selenio presente en los alimentos está unido a proteínas. Por ello, los alimentos con un alto contenido proteico, como la carne (especialmente las vísceras) y otros productos animales, constituyen una buena fuente. Entre las fuentes vegetales, destacan los nueces de Brasil (para-nueces), que pueden contener hasta 100 mcg/100 g. Dado que el contenido de selenio en los alimentos depende del nivel de selenio en el suelo, es recomendable incluir varias fuentes en la dieta. Existen estudios que demuestran que la concentración de selenio en las para-nueces varía significativamente según su lugar de origen.

Posible toxicidad

En el caso del selenio, existe una línea muy fina entre la ingesta óptima y el nivel tóxico. Si, por ejemplo, consumimos grandes cantidades de las para-nueces mencionadas, puede llegar a producirse una intoxicación. Esta puede aparecer con dosis de 600–700 mcg de selenio al día. Los síntomas incluyen aliento con olor a ajo, vómitos, uñas frágiles, caída del cabello, fatiga o irritabilidad.

Cómo abordar la deficiencia de selenio

En personas con hábitos alimentarios comunes que consumen alimentos producidos de forma convencional, por desgracia observamos una forma moderna de malnutrición y deficiencia de elementos clave como el selenio.

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Fuentes:

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Qian Wu, Margaret P. Rayman, etc. Low Population Selenium Status Is Associated With Increased Prevalence of Thyroid Disease, JCEM, 2015.

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