Nuestro cuerpo funciona como una fábrica química que, para mantenerse sano, necesita una ingesta óptima de nutrientes, vitaminas, minerales y oligoelementos. Muchas personas siguen creyendo que, si tienen una dieta equilibrada y variada, ya cubren todas sus necesidades y no necesitan complementos alimenticios. Sin embargo, la verdad es que los suplementos son hoy casi indispensables y se están convirtiendo en parte esencial de un estilo de vida saludable.
En este artículo descubrirá qué nutrientes faltan con más frecuencia en la alimentación moderna y cuáles no deberíamos pasar por alto en la suplementación preventiva.
¿Qué encontrará en este artículo?
- El estado nutricional del suelo se refleja en el valor nutricional de los alimentos
- Un suplemento bien formulado cubre las carencias esenciales de la dieta
- Deficiencia de pescado de calidad en la alimentación
- La importancia de mantener una proporción equilibrada entre omega-3 y omega-6
- Qué suplementos son básicos y adecuados prácticamente para todos
Lo ideal sería evaluar la dieta y el estilo de vida de cada persona de forma individual para proponer una suplementación personalizada. Sin embargo, si buscamos recomendaciones generales, debemos partir de las deficiencias nutricionales más comunes en nuestro entorno.
Hoy en día, una dieta variada y equilibrada es casi un cliché y, en el contexto de la vida moderna, lamentablemente no basta para cubrir todas las carencias nutricionales. La mayoría de las personas sufre una forma moderna de malnutrición hipercalórica. Es decir, vivimos rodeados de abundancia calórica, pero nuestra dieta carece de micronutrientes esenciales para el correcto funcionamiento del organismo y el mantenimiento de la salud.
El estado nutricional del suelo se refleja en el valor nutricional de los alimentos
El valor nutricional de los alimentos básicos se ha visto afectado negativamente por la agricultura intensiva y por la industria alimentaria. La proporción y la calidad del suelo fértil disminuyen, mientras que aumenta el número de personas que dependen de sus recursos. Esto ejerce una presión creciente sobre el suelo. El uso excesivo de agroquímicos y los métodos intensivos profundizan aún más este desequilibrio. No es sorprendente que el valor nutricional de los cultivos tienda a disminuir. La concentración de algunos minerales aumenta (como el potasio), mientras que otros (como el selenio o el manganeso) escasean. También es problemática la disponibilidad de nutrientes (por ejemplo, nitrógeno y selenio) debido a alteraciones del pH del suelo. Un suelo demasiado ácido reduce el número de bacterias beneficiosas, esenciales para su salud. Menos biodiversidad implica menos disponibilidad de nutrientes para nosotros. Y la pérdida final de valor nutricional llega con los tratamientos postcosecha y el procesado industrial, que reducen aún más el contenido de nutrientes de los alimentos.
Un suplemento bien formulado cubre las carencias esenciales de la dieta
Por eso fue creado Daily F20 Complex, cuyo objetivo es cubrir los nutrientes deficitarios más comunes, que faltan en cantidades óptimas a casi toda la población. Daily F20 Complex pertenece a los suplementos whole food-based y destaca por su formulación. En lugar de utilizar moléculas aisladas, emplea complejos orgánicos de nutrientes en su forma natural. La fórmula se basa en la acción sinérgica de las fuentes alimentarias originales, donde las vitaminas y minerales se encuentran de manera natural.
F20 Complex está destinado a quienes no pueden evaluar por sí mismos sus posibles deficiencias, no desean o no pueden trabajar con un especialista en suplementación personalizada, pero quieren mejorar su estado nutricional.
Daily F20 Complex es adecuado para un uso prolongado durante todo el año. Contiene vitaminas liposolubles (betacaroteno como precursor de la vitamina A, vitamina D, E y K2), formas activas del complejo B de alta biodisponibilidad, y los minerales más deficitarios: zinc, selenio, yodo y cromo. La fórmula es única no solo por los nutrientes, sino también por sus proporciones: están diseñadas para no competir entre sí, sino potenciar su efecto.
La dosis diaria incluye una cápsula con nutrientes liposolubles y dos cápsulas con la parte en polvo. Se pueden tomar juntas o separadas durante el día: la eficacia es la misma, ya que la fórmula está diseñada para funcionar en ambos casos.
Deficiencia de pescado de calidad en la alimentación
Otro de los nutrientes más deficitarios son los ácidos grasos omega-3, especialmente EPA y DHA. Estos nutrientes semiesenciales son fundamentales para la salud: participan en la función cerebral y visual, regulan la inflamación y contribuyen al correcto funcionamiento del sistema cardiovascular.
Aunque el cuerpo puede sintetizarlos a partir de ALA (presente en nueces, aceite de lino o semillas de cáñamo), esta conversión hoy es insuficiente debido al estilo de vida moderno.
Por eso es importante consumir alimentos ricos en EPA y DHA -principalmente pescados de aguas frías como salmón, atún, caballa o sardinas.
Aunque en España el consumo de pescado es más alto que en muchos otros países europeos, sigue siendo insuficiente para alcanzar una ingesta óptima de EPA y DHA, los ácidos grasos omega-3 más importantes para la salud.
En España, el consumo medio de pescado ronda los 20–25 kg por persona al año, una cifra superior a la media europea pero aún insuficiente para cubrir las necesidades de omega-3 en la mayoría de la población, especialmente si el consumo de pescado azul es ocasional. Esto equivale aproximadamente a 50–70 g de pescado al día, una cantidad que no garantiza un aporte adecuado de EPA y DHA, ya que no todo el pescado consumido es pescado azul ni tiene las mismas concentraciones de estos ácidos grasos.
La EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria) recomienda una ingesta diaria de 250 mg de EPA + DHA para apoyar la salud del corazón y del sistema cardiovascular.
Además, no se trata solo de obtener suficiente EPA y DHA. El problema actual es también el exceso de omega-6 en la dieta moderna, procedente de aceites vegetales refinados, productos ultraprocesados y frituras.
Este desequilibrio hace aún más importante aumentar la ingesta de EPA y DHA, con el fin de mejorar la proporción omega-6 : omega-3 y apoyar el equilibrio inflamatorio del organismo.
La importancia de equilibrar la proporción entre omega-3 y omega-6
Nuestra dieta suele estar basada en un exceso de omega-6: aceites vegetales, margarinas, frutos secos y alimentos ultraprocesados. Su exceso favorece procesos inflamatorios, que están asociados a numerosas enfermedades modernas. Para prevenirlo, es fundamental mantener una proporción óptima de omega-6 : omega-3, idealmente 1:1 a 4:1. En la práctica, suele ser 20:1.
Para aumentar los omega-3, se recomienda comer pescado 2–3 veces por semana. Si no consumimos pescado regularmente o si nuestra dieta es rica en omega-6, la suplementación con EPA y DHA es altamente recomendable mediante un suplemento de calidad.
Qué suplementos son básicos y adecuados prácticamente para todos
De todo lo anterior, podemos recomendar como base de suplementación preventiva el uso habitual de F20 multivitamínico y Omega-3.
En invierno, será beneficioso aumentar la suplementación de vitamina D junto con vitamina K2.
En verano, aunque obtenemos vitamina D gracias al sol, la exposición UV aumenta el estrés oxidativo, lo que acelera el envejecimiento de la piel. Para protegernos, es recomendable aumentar la ingesta de betacaroteno, vitamina C o consumir nuestro producto ProLife con vitamina E y astaxantina.
Quienes atraviesan un periodo exigente, practican deporte regularmente o están sometidos a estrés crónico deberían considerar la suplementación de magnesio, ya que se agota rápidamente durante la carga física o mental, así como con dietas ricas en carbohidratos y alimentos procesados.