¿Por qué el sedentarismo daña su salud? El papel esencial del movimiento diario

23.11.2025

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¿Por qué el sedentarismo daña su salud? El papel esencial del movimiento diario

 

Las actividades físicamente exigentes desaparecen cada vez más de nuestras vidas con cada nueva generación, sustituidas por tareas que mantienen el cuerpo inactivo, ya sea sentado o en otras posiciones poco naturales. Vivimos en una era informática y de la información, hablamos a menudo de un enorme avance tecnológico, pero vale la pena preguntarse hasta qué punto nuestro cuerpo está realmente preparado para estos cambios.

¿Qué aprenderá en este artículo?

  1. Estilo de vida sedentario
  2. Cómo podemos reducir los riesgos del sedentarismo
  3. ¿Qué tipo de actividad física es la más saludable?
  4. ¿No se mueve? Su cuerpo se hará experto en la inactividad


Estamos genéticamente diseñados para el movimiento constante. La búsqueda de alimentos, superar obstáculos, bailar alrededor del fuego o huir del peligro: esos son los tipos de movimiento para los que nuestro cuerpo fue creado. Aunque parezca que ha pasado mucho tiempo desde la era de los cazadores-recolectores, las adaptaciones evolutivas del cuerpo humano son mucho más lentas de lo que pensamos. Nuestros procesos bioquímicos no pueden adaptarse tan rápido a las condiciones actuales creadas por el estilo de vida moderno (televisión, videojuegos, ordenadores y otras comodidades).

Estilo de vida sedentario

Hoy en día es bastante común no moverse y permanecer inactivo todo el día. Parece que, para vivir, ya casi no necesitamos movernos. Muchos trabajos no requieren actividad física: basta con sentarse, hacer clic con el ratón y usar la mente. Para desplazarnos no necesitamos caminar, la infraestructura se encarga de todo.

Numerosos estudios demuestran que las personas que practican actividad física regular tienen hasta un 50% menos de riesgo de desarrollar cáncer de colon en comparación con personas inactivas. El organismo de las personas poco activas entra en un estado de emergencia; muchos procesos bioquímicos se bloquean, las células están expuestas a daños y es solo cuestión de tiempo que el cuerpo emita una señal de alarma en forma de dolor o un problema concreto.

¿Cómo podemos reducir los riesgos del sedentarismo?

La respuesta es sencilla: moverse siempre que sea posible. Es evidente que no podemos cambiar nuestro trabajo ni nuestro estilo de vida de un día para otro. Pero el movimiento y el ejercicio sí pueden integrarse gradualmente en la rutina diaria. Caminar más, ir en bicicleta en lugar de utilizar el coche, elegir las escaleras en vez del ascensor… No mantenga su cuerpo demasiado tiempo en una misma posición. Si debe trabajar todo el día sentado, divídalo todo lo posible. Haga pequeñas pausas para estirarse, hacer ejercicios rápidos o pequeños paseos. Cualquier actividad física es mejor que ninguna. Cambie su mentalidad: si está ocupado, entienda el movimiento como una oportunidad, no como una molestia.

¿Qué tipo de actividad física es la más saludable?

Hay una gran diferencia entre “moverse” y “hacer ejercicio” o “practicar deporte”. Mientras que el deporte es una actividad voluntaria y complementaria donde cada uno puede elegir su disciplina favorita, estar en movimiento constante es esencial para un desarrollo saludable.

Antropólogos estudiaron al pueblo Hadza, uno de los últimos grupos de cazadores-recolectores que viven en Tanzania, para analizar su nivel de actividad física, similar al de nuestros antepasados. Lo sorprendente es que, aunque muestran altos niveles de condición física, también pasan entre 9 y 10 horas al día en reposo. Esto es comparable al tiempo que pasamos sedentarios en la sociedad moderna. Sin embargo, estos pueblos no padecen las enfermedades crónicas asociadas a la inactividad prolongada, como la obesidad o las enfermedades cardiovasculares. ¿Cuál es la diferencia? Una clave es que los Hadza descansan en posiciones para nosotros poco habituales, como sentadillas profundas o arrodillados. Estas posiciones activas mantienen los músculos implicados, mejoran la circulación y requieren mayor actividad metabólica. En contraste, nuestras cómodas sillas eliminan toda activación muscular. La vida sin movimiento causa numerosos daños a nivel celular, afectando procesos metabólicos y el envejecimiento de las células.

¿No se mueve? Su cuerpo se hará experto en la inactividad

El cuerpo se adapta y se perfecciona en aquello que hacemos repetidamente —o en lo que dejamos de hacer. Con movimiento regular, los músculos y huesos se fortalecen y las articulaciones permanecen flexibles. Pero un estilo de vida sedentario provocará con el tiempo limitaciones, dolor y dificultad en los movimientos. Se ha demostrado, por ejemplo, que 30 días de inactividad completa pueden causar una pérdida de casi el 60% de la masa muscular. Intentar realizar actividad física intensa de forma ocasional puede incluso resultar perjudicial. El sedentarismo afecta a cada célula del cuerpo, alterando funciones metabólicas y acelerando el envejecimiento celular.

La actividad ideal es el entrenamiento funcional, basado en movimientos naturales para los que nuestro cuerpo fue creado: tirar, trepar, saltar, correr, etc. Si no está acostumbrado a la actividad física, comience despacio, por ejemplo con caminatas regulares. La capacidad para esfuerzos mayores llegará con el tiempo. Nunca es tarde para empezar.