En el organismo humano, el zinc se encuentra solo en concentraciones muy pequeñas, pero es absolutamente esencial para todas las funciones bioquímicas y fisiológicas. Gracias a sus propiedades físicas y químicas específicas, que le permiten formar compuestos característicos, es uno de los nutrientes más “omnipresentes” no solo en el cuerpo humano, sino también en animales y plantas, donde desempeña un papel clave en su metabolismo.
El zinc es un elemento esencial para todas las formas de vida y forma parte o actúa como activador de una amplia gama de enzimas. El cuerpo lo necesita para la correcta síntesis de proteínas y ADN, y contribuye al metabolismo adecuado de ácidos y bases, carbohidratos y ácidos grasos.
Zinc e inmunidad
El zinc tiene un impacto significativo en el fortalecimiento de las defensas del organismo; su presencia suficiente es una apoyo fundamental para el sistema inmunitario. Ayuda al organismo a aumentar su resistencia frente a patógenos y a combatir bacterias y virus.
Zinc y salud ósea
El zinc está presente en todas las células del organismo en cantidades traza, pero la mayor parte se encuentra en los huesos. Durante el embarazo, la lactancia y la etapa de crecimiento es indispensable para el correcto desarrollo y formación del tejido óseo, pero también en la recuperación tras fracturas y en la prevención de la osteoporosis (junto con otros nutrientes como calcio, fósforo, magnesio, silicio, etc.). Contribuye, por ejemplo, a favorecer la fijación del calcio en el hueso.
Zinc: su influencia en el cabello, las uñas y la piel
El zinc es, sin duda, un “mineral de belleza”, ya que desempeña un papel importante en el mantenimiento de un cabello y uñas saludables. Uno de los posibles motivos de la caída del cabello es precisamente su deficiencia. Actúa como antioxidante que ralentiza los procesos de envejecimiento y participa en la regeneración celular. Aproximadamente el 6 % del zinc del cuerpo se encuentra en la piel. Estimula la regeneración de los tejidos y acelera la cicatrización de heridas, cicatrices y úlceras, además de ayudar en diversos problemas cutáneos. Se utiliza con frecuencia en psoriasis, acné y eccemas. Históricamente, este mineral también se empleaba para reducir el picor, acelerar la curación de lesiones cutáneas e incluso para aliviar el ardor oculary otros problemas de la vista.
Influye en la percepción del gusto y del olfato; su carencia puede manifestarse, especialmente durante los primeros tres meses del embarazo, en una mayor sensibilidad a los olores. También se utiliza en casos de pérdida de apetito, ya que potencia la percepción gustativa y estimula el apetito. Por el contrario, la falta de apetito puede indicar un déficit de este mineral.
Zinc y testosterona
Para los hombres, el zinc es un nutriente clave, ya que ayuda a mantener niveles normales de testosterona en sangre y contribuye a la fertilidad y reproducción normales. También es importante durante el desarrollo de los órganos sexuales. Diversos estudios señalan que cuando en el organismo coinciden niveles bajos de testosterona y de zinc, el aumento del consumo de zinc a través de la dieta o suplementos puede ayudar a elevar la testosterona, y viceversa. La deficiencia de zinc puede contribuir a su disminución.
¿Cómo reconocer la deficiencia de zinc?
Entre los signos de un posible déficit de zincse encuentran alteraciones del gusto u olfato, falta de apetito, cicatrización lenta de heridas, cansancio, disminución de la inmunidad y caída del cabello. También puede empeorar la calidad del cabello, uñas y piel. La piel puede volverse áspera, seca, inflamada y presentar pequeñas fisuras o erupciones. En niños con falta de apetito y enfermedades frecuentes, el zinc es especialmente importante. En la adolescencia, su deficiencia puede influir en el crecimiento y desarrollo.
Durante el embarazo, un aporte adecuado de zinc es especialmente crucial. Influye en numerosos procesos del desarrollo, y su carencia puede aumentar el riesgo de complicaciones, abortos espontáneos o partos prematuros.
Las personas con diabetes también necesitan una ingesta suficiente de zinc, ya que es importante para la producción de insulina. Si hay deficiencia, la síntesis de insulina disminuye y puede afectar al metabolismo de la glucosa.