La osteoporosis afecta a una gran parte de la población y, por desgracia, muestra una tendencia creciente en todo el mundo. Con frecuencia se diagnostica de forma casual, por ejemplo, tras una fractura inesperada. Sin embargo, detectarla a tiempo puede evitar el deterioro de la calidad ósea y prevenir complicaciones. Por ello, hemos decidido profundizar en este tema en el siguiente artículo.
¿Qué aprenderá en este artículo?
- ¿Qué es la osteoporosis?
- Estadísticas de osteoporosis
- Osteoporosis en España
- Síntomas
- ¿Quién está en riesgo?
- Prevención
- Medidas no farmacológicas y su impacto en la calidad ósea
- a) Actividad física
- b) Nutrición
- Diagnóstico
- Farmacoterapia
¿Qué es la osteoporosis?
El término “osteoporosis” procede del latín: “osteo” = hueso y “porosis” = poroso, adelgazado.
La osteoporosis describe una enfermedad metabólica del hueso caracterizada por su desmineralización, debilitamiento estructural y pérdida general de masa ósea. Los huesos se vuelven más frágiles, reducen su resistencia y elasticidad y son más propensos a fracturas. Suele estar causada por una combinación de déficit de hormonas sexuales, baja carga mecánica y escasa disponibilidad de nutrientes esenciales para un hueso sano.

Estadísticas de osteoporosis
Según la Fundación Internacional de Osteoporosis (IOF), una de cada tres mujeres y uno de cada cinco hombres mayores de 50 años sufrirá una fractura osteoporótica a lo largo de su vida. Para mujeres mayores de 70 años, el riesgo es aún mayor. La OMS considera las fracturas osteoporóticas una de las principales causas de morbimortalidad y discapacidad en personas de edad avanzada.
Osteoporosis en España
De acuerdo con la IOF y sociedades científicas nacionales, en España se estima que alrededor de 2,5 millones de personas padecen osteoporosis, aproximadamente el 80 % son mujeres. Cada año se producen más de 330 000 fracturas osteoporóticas, cifra que probablemente aumentará debido al envejecimiento poblacional. Se calcula que 1 de cada 3 mujeres y 1 de cada 5 hombres mayores de 50 años sufrirá una fractura relacionada con la osteoporosis.
El coste económico asociado a la osteoporosis y sus fracturas supera los 4 200 millones de euros anuales. A pesar de ello, se estima que más del 70 % de los pacientes con alto riesgo de fractura no recibe un tratamiento preventivo adecuado.
Síntomas
La evolución es lenta y puede cursar sin dolor durante años. Signos tempranos: retracción gingival, uñas frágiles y debilidad del agarre. Estudios en mujeres posmenopáusicas relacionan la baja fuerza de prensión con menor densidad mineral ósea. Con el tiempo pueden aparecer dolor de espalda y pérdida de estatura por cifosis. A menudo, el primer diagnóstico llega tras una fractura por fragilidad (vértebras, cuello femoral, radio distal).
¿Quién está en riesgo?
Principalmente mujeres posmenopáusicas (descenso de estrógenos), personas mayores y quienes presentan:
- Menopausia precoz o hipoestrogenismo.
- Antecedentes familiares.
- Baja actividad física.
- Déficit de vitamina D, vitamina K2, calcio y magnesio.
- Bajo peso corporal.
- Consumo excesivo de alcohol y tabaquismo.
- Tratamientos con glucocorticoides u otros fármacos que afecten al hueso.
- Enfermedades crónicas (diabetes, celiaquía u otras malabsorciones, enfermedad renal, alteraciones tiroideas/paratiroideas).
Prevención
La prevención es clave. Idealmente comienza en la gestación, con una alimentación equilibrada de la madre. La etapa crítica para construir pico de masa ósea es la infancia y adolescencia (primeras dos décadas). Por ello, a veces se denomina a la osteoporosis “un problema pediátrico con consecuencias geriátricas”. Hábitos esenciales toda la vida: actividad física regular, dieta equilibrada con suficiente proteína, vitamina D + K2, calcio y magnesio.
Medidas no farmacológicas y su impacto
a) Actividad física
El pilar es la carga mecánica regular (caminar, trabajo de fuerza, impacto controlado). La actividad física estimula osteoblastos, mejora fuerza muscular y estabilidad, reduciendo riesgo de caídas y fracturas.
b) Nutrición
Una dieta equilibrada sostiene la masa ósea y muscular. Nutrientes clave:
- Vitamina D
Favorece la absorción de calcio y el recambio óseo saludable. Su déficit es común y se asocia a osteomalacia en adultos y mayor riesgo de osteoporosis.
- Vitamina K2
Activa la osteocalcina, proteína que fija el calcio al hueso. Ensayos clínicos en mujeres posmenopáusicas muestran que la suplementación con MK-7 puede reducir la pérdida ósea y mejorar propiedades del hueso frente a placebo.
- Magnesio
Aproximadamente la mitad del magnesio corporal está en el esqueleto. Apoya la actividad de osteoblastos. Su absorción disminuye con la edad, por lo que el déficit es más frecuente en mayores.
- Calcio
Principal componente del tejido óseo (hidroxiapatita). También interviene en contracción muscular, transmisión nerviosa y coagulación; mantener su equilibrio sanguíneo es esencial.
- Proteínas
Aportan aminoácidos para formación y mantenimiento de hueso y músculo. En mayores, un aporte adecuado reduce riesgo de caídas y fracturas.
- Alcohol y cafeína
El exceso de alcohol aumenta el riesgo de fractura. La cafeína eleva la excreción de calcio; un consumo moderado y un adecuado aporte de calcio ayudan a compensarlo.
Diagnóstico
La prueba de elección es la densitometría ósea por DXA (columna lumbar y cuello femoral). Es una radiografía de baja dosis que evalúa la densidad mineral ósea e identifica osteopenia u osteoporosis. Según criterios clínicos, puede estar financiada para determinados grupos de riesgo; en caso contrario, puede realizarse de forma privada.
Farmacoterapia
Además de vitamina D y calcio, el tratamiento puede incluir terapia hormonal sustitutiva (en casos seleccionados), moduladores selectivos del receptor estrogénico (SERM), y fármacos antirresortivos como los bisfosfonatos, entre otros. La elección depende de la edad, sexo, riesgo de fractura, comorbilidades y tolerancia.
Fuentes y lecturas de interés (organizaciones y revistas especializadas): IOF, OMS, Osteoporosis International, guías clínicas nacionales y sociedades científicas (reumatología, endocrinología, geriatría).