Cómo mantener los dientes sanos y prevenir la caries

27.11.2025

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Cómo mantener los dientes sanos y prevenir la caries

La caries dental, a pesar de las amplias posibilidades de prevención, sigue siendo una de las enfermedades crónicas más extendidas del mundo. Afecta a personas de todas las edades - desde niños con los primeros dientes de leche hasta personas mayores - y representa una carga importante para los sistemas sanitarios. Las consecuencias de una caries no tratada son graves y van mucho más allá de la pérdida de tejido dental: incluyen dolor, infecciones sistémicas crónicas, dificultades para comer y dormir, y una reducción notable de la calidad de vida. El cuidado de la salud bucodental no es solo una cuestión estética o preventiva, sino una parte esencial de la salud integral.

¿Qué aprenderá en este artículo?

  1. Microbioma oral y su impacto en la salud general
  2. ¿Cómo se desarrolla la caries dental?
  3. Impacto del consumo de azúcar en la caries
  4. Función protectora de la saliva
  5. Predisposición genética: ¿se heredan las caries?
  6. Impacto de enfermedades sistémicas y medicamentos
  7. Cómo fortalecer los dientes
  8. Recomendaciones preventivas
  9. Resumen final

Microbioma oral y su impacto en la salud general

La cavidad oral es el hogar de uno de los ecosistemas microbianos más complejos del cuerpo humano: contiene más de 700 especies de bacterias, hongos, virus y arqueas. En un estado equilibrado —denominado eubiosis— este microbioma es diverso y estable. Los microorganismos cooperan entre sí y forman una barrera protectora natural que evita la proliferación de patógenos y contribuye activamente al mantenimiento de una boca sana.

La salud oral está estrechamente vinculada con la salud sistémica. Existe una relación bidireccional bien documentada entre la salud bucodental y enfermedades como enfermedades cardiovasculares, diabetes, artritis reumatoide, complicaciones del embarazo e incluso la enfermedad de Alzheimer.

Esta conexión se explica por varios mecanismos:

  • Inflamación crónica: La gingivitis y su forma avanzada, la periodontitis, son infecciones crónicas en las que las bacterias de la boca penetran en el torrente sanguíneo. Esto introduce en el organismo mediadores inflamatorios y toxinas que pueden desencadenar o agravar inflamación sistémica, contribuyendo a enfermedades cardiometabólicas, aterosclerosis o empeoramiento de la resistencia a la insulina.

  • Bacteriemia: Actividades cotidianas como cepillarse los dientes o masticar pueden permitir que bacterias del biofilm lleguen al torrente sanguíneo. En personas inmunodeprimidas esto puede causar infecciones graves como endocarditis infecciosa.

  • Disbiosis microbiana: Las bacterias orales tragadas pueden influir en la composición del microbioma intestinal, afectando así la inmunidad y la salud general.


¿Cómo se forma la caries dental?

En la superficie de los dientes se forma de manera natural una película denominada placa dental, que no está compuesta solo por restos de alimentos, sino sobre todo por un biofilm vivo: una comunidad de bacterias que utilizan los azúcares de los alimentos como fuente de energía.

El mecanismo básico de la formación de caries consiste en que las bacterias presentes en la placa dental metabolizan los azúcares libres y los transforman en ácidos orgánicos. Estos ácidos posteriormente dañan (desmineralizan) el esmalte dental. La sacarosa, en particular, es uno de los azúcares más cariogénicos, ya que algunas bacterias pueden convertirla no solo en ácidos, sino también en polisacáridos pegajosos que refuerzan la placa dental y crean un microentorno ácido que favorece el desarrollo de la caries.

Cada ingesta de azúcar provoca un descenso del pH en la boca y un aumento en la producción de ácidos. Si estas situaciones se repiten con frecuencia —por ejemplo, al beber bebidas azucaradas de forma habitual o al picar constantemente—, el entorno oral no dispone de tiempo suficiente para neutralizar los ácidos y permitir la remineralización natural del esmalte, lo que incrementa significativamente el riesgo de caries.

En un entorno ácido, los cristales de hidroxiapatita que forman el esmalte dental (componente inorgánico principal del esmalte, la dentina y los huesos, responsable de su dureza y resistencia) comienzan a disolverse. Cuando el pH cae por debajo del nivel crítico de 5,5, los minerales empiezan a liberarse de la superficie del diente, debilitando el esmalte y dando lugar a una lesión inicial de caries.

Influencia del consumo de azúcar en el desarrollo de la caries dental

El principal y mejor documentado factor de riesgo para el desarrollo de la caries dental es el consumo de los denominados “azúcares libres” (“free sugars”). La Organización Mundial de la Salud (OMS) los define como todos los monosacáridos y disacáridos añadidos a alimentos y bebidas, así como los azúcares presentes de forma natural en la miel, jarabes, zumos de fruta y sus concentrados.

Estos azúcares se diferencian de los que están naturalmente integrados en la estructura de frutas y verduras enteras. La fibra presente en frutas y verduras ralentiza la liberación de los azúcares y, al mismo tiempo, favorece la producción de saliva, lo que reduce su potencial cariogénico. Por ello, estos azúcares no representan un riesgo tan significativo para el desarrollo de caries.

Función protectora de la saliva

La saliva es uno de los factores protectores más importantes contra la caries dental: no solo protege los dientes frente a los daños causados por los ácidos, sino que también favorece su reparación y ayuda a mantener un microbioma oral saludable.

  • Neutralización de ácidos – contiene tampones (como los bicarbonatos) que compensan la disminución del pH causada por los ácidos producidos por las bacterias de la placa dental.

  • Permite la remineralización – la saliva contiene minerales como calcio y fosfato, que ayudan a reparar el esmalte dental y a revertir las fases iniciales de la desmineralización.

  • Actividad antimicrobiana – contiene sustancias como lisozima, lactoferrina e inmunoglobulinas, que inhiben o destruyen directamente bacterias cariogénicas perjudiciales.

  • Limpieza de los dientes – el flujo salival lava continuamente las superficies dentales y elimina restos de alimentos y microorganismos. Una disminución del flujo salival (hiposalivación o xerostomía) aumenta de forma significativa el riesgo de caries.

La calidad y la cantidad de la saliva son, por lo tanto, indicadores directos y medibles del riesgo de caries dental. La malnutrición puede afectar negativamente la función de las glándulas salivales, creando así un círculo vicioso en el que una mala alimentación disminuye las defensas naturales de la cavidad oral.

 


Predisposición genética: ¿las caries son hereditarias?

La genética desempeña un papel importante en la susceptibilidad a la caries dental. Las investigaciones muestran que los factores hereditarios pueden explicar hasta el 65% de las diferencias entre personas en su resistencia a la caries. Es importante subrayar que no se heredan directamente las caries, sino la predisposición a desarrollarlas.

Algunas variantes genéticas influyen en la calidad del esmalte dental y en la composición y cantidad de saliva. Otros genes pueden afectar la respuesta inmunitaria frente a las bacterias de la cavidad oral, aumentando así la susceptibilidad a enfermedades periodontales y procesos cariógenos. Los genes relacionados con el metabolismo de la vitamina D y del calcio también intervienen en la capacidad del diente para resistir la desmineralización.

Desde esta perspectiva, algunas personas son naturalmente más resistentes a la caries, mientras que otras son más susceptibles incluso si mantienen una buena higiene y hábitos alimentarios adecuados. La prevención personalizada debe tener en cuenta los antecedentes familiares, que pueden indicar un mayor riesgo genético y la necesidad de medidas preventivas más intensivas.

Impacto de las enfermedades sistémicas y los medicamentos en el desarrollo de la caries

Diversas enfermedades sistémicas y medicamentos también pueden aumentar la susceptibilidad a la caries dental:

  • Diabetes mellitus: Una diabetes mal controlada eleva la concentración de glucosa en la saliva, lo que proporciona más alimento a las bacterias cariogénicas. Además, suele asociarse a un menor flujo salival y a una respuesta inmunitaria debilitada, lo que incrementa el riesgo de caries y periodontitis.

  • Reflujo gastroesofágico: El contacto repetido de los dientes con el ácido gástrico provoca erosión dental, debilitando el esmalte y haciéndolo más susceptible a daños posteriores.

  • Algunas enfermedades autoinmunes: Por ejemplo, el síndrome de Sjögren ataca directamente a las glándulas salivales y lagrimales, provocando xerostomía severa y un rápido desarrollo de caries.

  • Algunos medicamentos: Más de 500 medicamentos de uso común (incluidos antihistamínicos, antidepresivos y fármacos para la hipertensión) tienen como efecto secundario la sequedad bucal, uno de los factores de riesgo más importantes para la caries.

 

Cómo conseguir dientes fuertes y sanos

La prevención de la caries no se basa únicamente en reducir los factores de riesgo, como el consumo de azúcar, sino también en reforzar activamente la resistencia natural de los dientes. Una alimentación rica en micronutrientes clave puede ayudar a detener o incluso revertir el proceso de formación de caries, incluso cuando hay algo de azúcar en la dieta. Los dientes bien mineralizados y fuertes son mucho más resistentes a los ácidos y al desarrollo de la caries.

Nutrientes clave para la salud dental

  • Vitamina D: Es absolutamente esencial para el metabolismo del calcio y el fósforo, los dos principales componentes estructurales del esmalte y la dentina (la capa situada bajo el esmalte). Los receptores de vitamina D se encuentran directamente en las células especializadas de los dientes (ameloblastos y odontoblastos), responsables de la formación del esmalte y la dentina. La deficiencia de vitamina D puede provocar alteraciones en la mineralización dental, haciendo los dientes mucho más propensos a la caries. Algunos estudios incluso sugieren que los niveles de vitamina D de la madre durante el embarazo pueden influir en la futura susceptibilidad a la caries de su hijo.

  • Vitamina K2 (menaquinona): Actúa en sinergia con la vitamina D. Mientras la vitamina D garantiza niveles adecuados de calcio en sangre, la vitamina K2 activa proteínas que dirigen ese calcio hacia los huesos y los dientes, evitando que se deposite en los tejidos blandos, como los vasos sanguíneos. La interacción entre las vitaminas D3 y K2 es un factor esencial, aunque a menudo pasado por alto, para la salud dental y ósea.

  • Calcio y fósforo: Son los componentes estructurales básicos de la hidroxiapatita, el principal constituyente del esmalte dental y la dentina. Una alimentación rica en estos minerales favorece la remineralización y fortalece la estructura de los dientes. La saliva es de forma natural rica en estos minerales, lo que ayuda continuamente a reparar microdaños del esmalte y mantiene los dientes resistentes a los ácidos y a la formación de caries.

  • Vitamina A: Es esencial para mantener unas mucosas sanas y el correcto funcionamiento de las glándulas salivales. La deficiencia de vitamina A suele manifestarse como sequedad de las mucosas, incluida la sequedad bucal (xerostomía).

  • Vitamina C: Es clave para la síntesis de colágeno, que constituye la base del tejido conectivo de las encías y de la matriz orgánica de la dentina. Su deficiencia grave (escorbuto) puede provocar inflamación y sangrado de las encías.

  • Zinc: es esencial para el correcto funcionamiento de las glándulas salivales; niveles bajos de zinc se asocian con xerostomía (sequedad bucal), menor producción de saliva y alteración del sentido del gusto. Este mineral también desempeña un papel en la función inmunitaria y en la cicatrización, y en la cavidad oral puede contribuir a reducir la inflamación de las encías.

  • Magnesio: participa en la formación y estabilidad de la hidroxiapatita. También favorece los procesos de remineralización, ya que junto con el calcio y el fósforo contribuye a la reposición de minerales en el esmalte dental.

Recomendaciones preventivas

Una prevención eficaz de la caries dental requiere un enfoque integral que tenga en cuenta los distintos factores que influyen en la salud dental. La clave está en la combinación de varias medidas que se complementan entre sí.

  • Alimentación adecuada: Reducir la ingesta y, sobre todo, la frecuencia del consumo de azúcares libres. Una dieta rica en calcio, fósforo, magnesio, vitaminas A, C, D, K2 y otros micronutrientes favorece la salud dental y un microbioma oral equilibrado.
  • Suplementación de nutrientes deficitarios: Es difícil obtener suficiente vitamina D y K2 solo de la alimentación. Además, el magnesio se agota más rápidamente en situaciones de estrés, actividad física, consumo de café o alcohol. La suplementación dirigida puede ayudar en la prevención de la caries.
  • Higiene oral: Eliminación regular y minuciosa de la placa dental: cepillarse los dientes dos veces al día y cuidar los espacios interdentales.
  • Uso de fluoruros: Los fluoruros fortalecen la resistencia del esmalte frente a los ácidos y favorecen la remineralización. Es importante no tragar las pastas dentales fluoradas. En niños menores de 6 años no se recomienda el uso de pastas con flúor.
  • Atención profesional regular: Las visitas periódicas al dentista y al higienista dental permiten un diagnóstico precoz, limpieza profesional y recomendaciones personalizadas.

¿Qué debe llevarse de este artículo?

Caries dental

  • Uno de los problemas crónicos más frecuentes en todas las edades, desde niños hasta personas mayores.
  • El cuidado de la salud bucal es parte integral de la salud general.

Cómo se desarrolla la caries dental

  • Las bacterias de la placa metabolizan los azúcares y producen ácidos → lo que provoca la desmineralización del esmalte.
  • pH crítico para el esmalte dental: 5,5.
  • El consumo frecuente de bebidas azucaradas y alimentos con azúcar favorece la formación de caries.

Otros factores que influyen en la aparición de la caries

  • Saliva: neutraliza los ácidos, permite la remineralización y tiene efectos antimicrobianos.
  • Genética: hasta el 65 % de la susceptibilidad a la caries es hereditaria.
  • Enfermedades sistémicas y medicamentos: diabetes, reflujo, síndrome de Sjögren y algunos fármacos aumentan el riesgo.

Apoyo nutricional para unos dientes sanos

  • Vitamina D: favorece el metabolismo del calcio y el fósforo y la formación del esmalte.
  • Vitamina K2: junto con la vitamina D dirige el calcio hacia dientes y huesos.
  • Calcio, fósforo, magnesio: esenciales para la estructura y remineralización del esmalte y la dentina.
  • Vitaminas A y C, zinc: importantes para la salud de la saliva, las encías y los tejidos conectivos.

Pilares de la prevención

  • Alimentación: limitar los azúcares libres, asegurar un aporte suficiente de minerales y vitaminas.
  • Higiene oral: cepillado dos veces al día y cuidado de los espacios interdentales.
  • Fluoruros: fortalecen el esmalte y favorecen la remineralización.
  • Atención profesional: revisiones regulares, limpieza y asesoramiento.

 

Fuentes

Malin AJ, Wang Z, Khan D, McKune SL. The Potential Systemic Role of Diet in Dental Caries Development and Arrest: A Narrative Review. Nutrients. 2024;16(10):1463. https://doi.org/10.3390/nu16101463

https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/sugars-and-dental-caries

Fu D, Shu X, Zhou G, Ji M, Liao G, Zou L. Connection between oral health and chronic diseases. MedComm (2020). 2025;6(1):e70052.

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