Dientes sanos y prevención de la caries

1.12.2025

artículos

Healthy teeth and prevention of tooth decay

A pesar de las estrategias preventivas disponibles, la caries dental sigue siendo una de las enfermedades crónicas más extendidas del mundo. Afecta a personas de todas las edades —desde niños con sus primeros dientes de leche hasta personas mayores— y supone una carga importante para los sistemas sanitarios. Las consecuencias de no tratar la caries son graves y van mucho más allá de la mera pérdida de estructura dental; incluyen dolor, infecciones sistémicas crónicas, dificultades para comer y dormir, y una menor calidad de vida en general. La salud bucodental no se limita a prevenir las caries; es un componente clave de la salud general del organismo.

¿Qué vas a aprender en este artículo?

  1. La microbiota bucal y su impacto en la salud general
  2. ¿Cómo se desarrolla la caries dental?
  3. El impacto del consumo de azúcar en la caries dental
  4. La función protectora de la saliva
  5. Predisposición genética: ¿las caries son hereditarias?
  6. La influencia de las enfermedades sistémicas y los medicamentos
  7. Cómo cuidar unos dientes fuertes y sanos
  8. Recomendaciones preventivas
  9. Puntos clave


La microbiota bucal y su impacto en la salud general

La cavidad bucal alberga uno de los ecosistemas microbianos más complejos del cuerpo humano, con más de 700 especies de bacterias, hongos, virus y arqueas. En un estado de equilibrio —denominado eubiosis— este microbioma es diverso y estable. Los microorganismos cooperan y crean una barrera protectora natural que evita la proliferación excesiva de patógenos y contribuye activamente a mantener la salud bucal.

La salud bucodental está estrechamente relacionada con la salud general: existe una relación bidireccional bien documentada entre las afecciones bucodentales y las enfermedades sistémicas. La periodontitis, una inflamación crónica de las encías, se asocia con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes, artritis reumatoide, complicaciones en el embarazo e incluso la enfermedad de Alzheimer.

Esta conexión se debe a varios factores:

  • Inflamación crónica: Inflamación de las encías (gingivitis) y su forma más avanzada (periodontitis) son infecciones crónicas en el que las bacterias de la boca pasan al torrente sanguíneo. Esto provoca mediadores inflamatorios y toxinas en el organismo, lo que puede desencadenar o agravar la inflamación sistémica y contribuir al desarrollo de varias enfermedades (como enfermedades cardíacas y vasculares, aterosclerosis o un empeoramiento de la resistencia a la insulina en personas con diabetes).

  • Bacteriemia: Durante actividades cotidianas como cepillarse los dientes o masticar, las bacterias de la placa dental pueden entrar en el torrente sanguíneo. En personas con el sistema inmunitario debilitado, esto puede provocar infecciones graves, como la endocarditis infecciosa.

  • Disbiosis microbiana: las bacterias bucales, una vez ingeridas, pueden influir en la composición de la microbiota intestinal, lo que a su vez afecta al sistema inmunitario y a la salud en general.

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¿Cómo se desarrolla la caries dental?

En la superficie de los dientes se forma una capa natural: la placa dental. No se trata solo de restos de comida, sino principalmente de una biopelícula viva, una comunidad de bacterias que utilizan los azúcares de los alimentos como principal fuente de energía.

El mecanismo fundamental detrás de la caries dental es que las bacterias presentes en la placa dental metabolizan los azúcares libres y los convierten en ácidos orgánicos. Estos ácidos, a su vez, dañan (desmineralizan) el esmalte dental. La sacarosa es especialmente cariogénica (favorece la caries) porque ciertas bacterias pueden convertirla no solo en ácidos, sino también en polisacáridos pegajosos que refuerzan la estructura de la placa y crean un microambiente ácido que favorece la formación de caries.

Cada vez que ingieres azúcar, el pH bucal baja y aumenta la producción de ácidos. Si esto pasa a menudo —por ejemplo, si bebes bebidas azucaradas a sorbos o picas entre horas— el entorno bucal no tiene tiempo suficiente para neutralizar los ácidos y remineralizar el esmalte de forma natural, lo que aumenta mucho el riesgo de caries.

Cuando el pH es ácido, se produce la desmineralización del esmalte. El esmalte está compuesto por cristales de hidroxiapatita (el principal componente inorgánico del esmalte, la dentina y el hueso, responsable de su dureza y resistencia). Una vez que el pH desciende por debajo del umbral crítico de 5,5, los minerales comienzan a disolverse de la superficie del esmalte, debilitándolo y formando gradualmente una lesión carioso inicial: una caries.

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La influencia del consumo de azúcar en la aparición de caries

El principal factor de riesgo de la caries dental, y el mejor documentado, es el consumo de los llamados «azúcares libres». La Organización Mundial de la Salud (OMS) los define como todos los monosacáridos y disacáridos añadidos a los alimentos y bebidas, así como los azúcares presentes de forma natural en la miel, los siropes, los zumos de frutas y los concentrados de zumo.

Estos azúcares son diferentes de los que se encuentran de forma natural en la estructura de las frutas y verduras enteras. La fibra de las frutas y verduras retrasa la liberación de azúcares y también estimula la producción de saliva, lo que reduce su potencial cariogénico. Por lo tanto, estos azúcares de origen natural no suponen el mismo riesgo de caries.

La función protectora de la saliva

La saliva es uno de los factores protectores más importantes contra la caries dental: no solo protege los dientes del daño causado por los ácidos, sino que también favorece su reparación y ayuda a mantener un microbioma bucal saludable.

  • Neutralizan los ácidos — La saliva contiene sustancias tampón (como los bicarbonatos) que contrarrestan la bajada del pH provocada por los ácidos que producen las bacterias de la placa.

  • Favorecen la remineralización — La saliva contiene minerales como el calcio y el fosfato, que ayudan a restaurar el esmalte y a reparar las primeras etapas de la desmineralización.

  • Tienen actividad antimicrobiana — La saliva contiene compuestos como la lisozima, la lactoferrina y las inmunoglobulinas, que inhiben el crecimiento o destruyen directamente las bacterias cariogénicas dañinas.

  • Ayudan a limpiar los dientes de forma mecánica — El flujo de saliva enjuaga continuamente la superficie de los dientes y elimina los restos de comida y los microorganismos. La reducción del flujo de saliva (hiposalivación o xerostomía) aumenta drásticamente el riesgo de caries.

Por lo tanto, la calidad y la cantidad de saliva son indicadores directos y medibles del riesgo de caries. La desnutrición puede afectar negativamente al funcionamiento de las glándulas salivales, creando un círculo vicioso en el que una mala alimentación reduce los mecanismos de defensa naturales de la boca.


Predisposición genética: ¿las caries son hereditarias?

La genética juega un papel importante en la susceptibilidad a la caries dental. Las investigaciones muestran que los factores hereditarios pueden explicar hasta el 65 % de la variación en la resistencia a la caries entre las personas. Es importante destacar que las caries en sí no se heredan, solo la predisposición a desarrollarlas.

Ciertas variantes genéticas influyen en la calidad del esmalte dental y en la composición y cantidad de saliva. Otros genes pueden afectar a la respuesta inmunitaria frente a las bacterias bucales, aumentando la tendencia a padecer enfermedades periodontales y afecciones cariogénicas. Los genes relacionados con la vitamina D y el metabolismo del calcio también influyen en la capacidad de los dientes para resistir la desmineralización.

Desde este punto de vista, algunas personas pueden ser naturalmente más resistentes a las caries, mientras que otras son más propensas a padecerlas, incluso si siguen unos hábitos de higiene y alimentación adecuados. Por lo tanto, la prevención personalizada debería tener en cuenta los antecedentes familiares, que pueden indicar un mayor riesgo genético y la necesidad de medidas preventivas más intensivas.

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La influencia de las enfermedades sistémicas y los medicamentos en el desarrollo de la caries dental

Muchas enfermedades sistémicas y medicamentos pueden aumentar la susceptibilidad a la caries dental:

  • Diabetes mellitus: Una diabetes mal controlada provoca un aumento de los niveles de glucosa en la saliva, lo que proporciona más alimento a las bacterias cariogénicas. Además, suele ir acompañada de una disminución del flujo salival y un debilitamiento de la respuesta inmunitaria, lo que aumenta aún más el riesgo de caries y periodontitis.

  • Reflujo: La exposición frecuente de los dientes al ácido del estómago provoca erosión dental, lo que debilita el esmalte y lo hace más susceptible a sufrir más daños.

  • Ciertas enfermedades autoinmunes: Por ejemplo, el síndrome de Sjögren ataca directamente las glándulas salivales y lacrimales, lo que provoca xerostomía grave y una rápida progresión de la caries dental.

  • Ciertos medicamentos: Más de 500 medicamentos de uso común (como antihistamínicos, antidepresivos y antihipertensivos) tienen como efecto secundario la sequedad bucal, que es uno de los factores de riesgo más importantes para la caries dental.

¿Cómo cuidar unos dientes fuertes y sanos?

Prevenir la caries dental no depende solo de reducir factores de riesgo como el consumo de azúcar, sino que también implica fortalecer activamente las defensas naturales de los dientes. Una dieta rica en micronutrientes clave puede ayudar a frenar o incluso revertir el desarrollo temprano de la caries, incluso si la dieta contiene algo de azúcar. Los dientes bien mineralizados y fuertes son mucho más resistentes a los ataques ácidos y a la caries.

Nutrientes clave para la salud dental

  • Vitamina D: Esencial para el metabolismo del calcio y el fósforo, los dos componentes principales del esmalte y la dentina. Los receptores de la vitamina D están presentes directamente en las células especializadas de los dientes (ameloblastos y odontoblastos), responsables de formar el esmalte y la dentina. La falta de vitamina D puede afectar a la mineralización, haciendo que los dientes sean mucho más vulnerables a las caries. Algunos estudios incluso sugieren que los niveles de vitamina D de la madre durante el embarazo pueden influir en el riesgo futuro de caries de su hijo.

  • Vitamina K2 (menaquinona): Actúa de forma sinérgica con la vitamina D. Mientras que la vitamina D garantiza unos niveles suficientes de calcio en la sangre, la vitamina K2 activa las proteínas que dirigen este calcio hacia los huesos y los dientes y evitan que se deposite en tejidos blandos como los vasos sanguíneos. La sinergia entre las vitaminas D3 y K2 es esencial, pero a menudo se pasa por alto.

  • Calcio y fósforo: Estos son los componentes fundamentales de la hidroxiapatita, la estructura mineral principal del esmalte y la dentina. Una dieta rica en estos minerales favorece la remineralización y fortalece la estructura dental. La saliva es naturalmente rica en estos minerales, lo que ayuda a reparar los microdaños y a mantener la resistencia a los ácidos y a la caries.

  • Vitamina A: Esencial para mantener sanas las membranas mucosas y el buen funcionamiento de las glándulas salivales. La falta de vitamina A suele provocar sequedad en las membranas mucosas, incluida la boca seca (xerostomía).

  • Vitamina C: Es fundamental para la síntesis de colágeno, ya que constituye la base de los tejidos conectivos gingivales y la matriz orgánica de la dentina. Una deficiencia grave (escorbuto) puede manifestarse como inflamación y sangrado de las encías.

  • Zinc: Es esencial para el buen funcionamiento de las glándulas salivales; los niveles bajos de zinc están relacionados con la xerostomía, la reducción de la producción de saliva y la alteración de la percepción del sabor. También favorece la función inmunitaria y la cicatrización de heridas, y en la boca puede ayudar a reducir la inflamación de las encías.

  • Magnesio: Participa en la formación y la estabilidad de la hidroxiapatita. Además, favorece la remineralización al ayudar a que los minerales se vuelvan a depositar en el esmalte junto con el calcio y el fósforo.

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Recomendaciones preventivas

Para prevenir eficazmente la caries, se necesita un enfoque integral que tenga en cuenta todos los factores que influyen en la salud dental. La clave está en combinar varias estrategias que se complementen entre sí.

  • Una dieta adecuada: limitar la ingesta y, sobre todo, la frecuencia de los azúcares libres. Una dieta rica en calcio, fósforo, magnesio, vitaminas A, C, D, K2 y otros micronutrientes favorece la salud dental y un microbioma bucal equilibrado.
  • Complementar los nutrientes que faltan: las vitaminas D y K2 son difíciles de obtener en cantidades suficientes solo a través de la dieta. El magnesio se agota más rápidamente durante el estrés, la actividad física y con el consumo de cafeína o alcohol. Una suplementación específica puede ayudar a prevenir la caries.
  • Higiene bucal: Eliminación regular y exhaustiva de la placa: cepillarse los dientes dos veces al día y limpiar los espacios interdentales.
  • Uso de fluoruros: Los fluoruros fortalecen el esmalte y favorecen la remineralización. Es importante no tragar la pasta de dientes con flúor. No se recomienda el uso de flúor en niños menores de 6 años, a menos que lo aconseje un dentista.
  • Cuidado profesional regular: las revisiones dentales rutinarias y las citas de higiene permiten un diagnóstico precoz, una limpieza profesional y recomendaciones personalizadas.
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Puntos clave

Dental caries

  • Uno de los problemas de salud crónicos más comunes que afecta a personas de todas las edades.
  • La salud bucodental es una parte importante de la salud general.

Cómo se forma la caries dental

  • Las bacterias de la placa dental transforman los azúcares en ácidos → lo que provoca la desmineralización del esmalte.
  • pH crítico para el esmalte: 5,5.
  • El consumo frecuente de bebidas azucaradas y azúcar aumenta el riesgo de caries.

Otros factores que influyen en la caries dental

  • Saliva: neutraliza los ácidos, favorece la remineralización y tiene efectos antimicrobianos.
  • Genética: hasta el 65 % de la propensión a las caries es hereditaria.
  • Enfermedades sistémicas y medicamentos: la diabetes, el reflujo, el síndrome de Sjögren y muchos medicamentos aumentan el riesgo.

Apoyo nutricional para unos dientes sanos

  • Vitamina D: favorece el metabolismo del calcio y el fósforo y la formación del esmalte dental.
  • Vitamina K2: actúa junto con la vitamina D para dirigir el calcio hacia los dientes y los huesos.
  • Calcio, fósforo, magnesio: esenciales para la formación y la remineralización del esmalte y la dentina.
  • Vitaminas A y C, zinc: importantes para la salud de la saliva, las encías y los tejidos conectivos.

Los pilares de la prevención

  • Dieta: limitar los azúcares libres, garantizar un aporte adecuado de minerales y vitaminas.
  • Higiene bucal: cepillado dos veces al día + limpieza interdental.
  • Fluoruros: fortalecen el esmalte y favorecen la remineralización.
  • Atención profesional: revisiones periódicas, limpiezas y asesoramiento.

Fuentes

Malin AJ, Wang Z, Khan D, McKune SL. El posible papel sistémico de la dieta en el desarrollo y la detención de la caries dental: una revisión narrativa. Nutrients. 2024;16(10):1463. https://doi.org/10.3390/nu16101463

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Shodhan Shetty A et al. El papel de los suplementos nutricionales en la salud bucodental de los adultos: una revisión sistemática. F1000Res. 2023;12:492.

https://www.researchgate.net/publication/373880285_Effectivity_of_Calcium_Phosphate_and_Vitamin_D_in_Dental_Caries_Prevention

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Tanaka M. Función secretora de la glándula salival… Acta Otolaryngol Suppl. 2002.

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