Intolerancia a la histamina: ¿por qué una dieta baja en histamina no es suficiente y cómo resolverla de verdad?

6.5.2026 · Actualizado: 30.10.2026

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Histamine intolerance: why a low-histamine diet is not enough and how to truly solve it?

¿Le preocupan los hinchazones inexplicables, las migrañas o la urticaria que parecen aparecer sin motivo aparente? Es posible que la causa subyacente sea la intolerancia a la histamina (HIT), una afección que a menudo tiene su origen en problemas de salud intestinal, factores hormonales o factores genéticos.
En este artículo, le ofreceremos una visión exhaustiva del mundo de la histamina: analizaremos más allá de las recomendaciones habituales, exploraremos el funcionamiento de las enzimas clave y la influencia del estrógeno, y le propondremos un camino hacia un diagnóstico eficaz y una mejora a largo plazo de la afección.

¿Qué aprenderá en este artículo?

  1. ¿Cómo se manifiesta la intolerancia a la histamina?
  2. Principales síntomas de la intolerancia a la histamina
  3. ¿Qué es realmente la histamina?
  4. Diagnóstico de la intolerancia a la histamina
  5. Dieta en caso de intolerancia a la histamina
  6. La salud intestinal como factor clave en el desarrollo de la HIT
  7. Genética y HIT
  8. Interacciones hormonales: estrógenos, progesterona e histamina
  9. El efecto del estrés sobre la carga de histamina
  10. Tratamiento de la intolerancia a la histamina
  11. Puntos clave

¿Cómo se manifiesta la intolerancia a la histamina?

La intolerancia a la histamina (HIT) ha pasado a ocupar un lugar destacado en el interés de gastroenterólogos, inmunólogos y expertos en nutrición durante la última década. La intolerancia a la histamina se define como un desequilibrio entre la acumulación de histamina en el organismo y la capacidad de este para metabolizarla. Dado que los receptores de histamina se encuentran en una amplia variedad de tejidos del organismo —desde el tracto gastrointestinal, pasando por el sistema cardiovascular, hasta el sistema nervioso central—, los síntomas clínicos de la HIT son muy diversos.

Banner_66.pngLo más habitual es que aparezcan problemas gastrointestinales, como hinchazón, dolor abdominal, diarrea o náuseas. También son típicas las manifestaciones cutáneas, como enrojecimiento, urticaria, picor o hinchazón. Asimismo, son frecuentes los síntomas respiratorios, como secreción nasal, congestión nasal o dificultad para respirar, así como las manifestaciones cardiovasculares, entre las que se incluyen palpitaciones, descenso de la presión arterial o mareos. En algunos pacientes, también pueden producirse problemas neurológicos, como dolores de cabeza, migrañas, fatiga o trastornos del sueño.

Principales síntomas de la intolerancia a la histamina

Síntomas principales
Síntomas principales

¿Qué es realmente la histamina?

La histamina es una sustancia biológicamente activa (una amina biogénica) formada a partir del aminoácido L-histidina, que en el organismo actúa como molécula de señalización. En el organismo, se forma principalmente en los mastocitos (es decir, un tipo de células inmunitarias), en las células de la mucosa intestinal (enterocitos) y también en algunas neuronas.

La siguiente infografía muestra cómo afecta la histamina al organismo humano [1]:

La histamina en el cuerpo humano
La histamina en el cuerpo humano

Para que el organismo pueda prevenir los efectos tóxicos de un exceso de histamina, cuenta con dos enzimas principales encargadas de su degradación.

1. DAO: La enzima diaminooxidasa (DAO) se encuentra principalmente en el espacio extracelular (fuera de las células) del intestino y es importante para descomponer la histamina ingerida a través de los alimentos.
La DAO requiere, para su correcto funcionamiento, una cantidad suficiente de cobre (fundamental para la actividad de la propia enzima DAO), vitamina B6 (que favorece las reacciones enzimáticas y el metabolismo de las aminas) y vitamina C (que ayuda a estabilizar la histamina y favorece su degradación).

2. La enzima histamina-N-metiltransferasa (HNMT) garantiza la homeostasis de la histamina en el interior de las células y se encuentra principalmente en el hígado y en el sistema nervioso central. La HNMT utiliza la metilación para la desactivación de la histamina (= un proceso bioquímico necesario, por ejemplo, para la regulación de la expresión génica, la desintoxicación, la producción de neurotransmisores o la salud cardiovascular), en el que, con la ayuda de un donante de grupos metilo como la SAMe (S-adenosil-L-metionina), convierte la histamina en N-metilhistamina. Esto significa que la actividad de la HNMT depende directamente de una metilación funcional, lo que requiere una cantidad suficiente de determinados nutrientes, como las vitaminas B12, B9 y B6, o el magnesio.

Dado que la HNMT es la enzima predominante en el cerebro, cualquier desequilibrio en su metabolismo se manifiesta más bien en forma de síntomas sistémicos y neurológicos, como migrañas, trastornos del sueño y estados de ansiedad.

Metabolismo de la histamina
Metabolismo de la histamina

Diagnóstico de la intolerancia a la histamina

En la práctica, para confirmar la intolerancia a la histamina, los pacientes y los médicos suelen basarse en la determinación de la actividad o la concentración de la enzima DAO en sangre. Sin embargo, la evidencia científica sugiere que esta prueba, aunque es un indicador útil, no resulta suficiente por sí sola para diagnosticar la intolerancia a la histamina (HIT). [2]

¿Por qué no basta con la actividad sérica de la DAO?

Existen varias razones por las que un diagnóstico basado únicamente en análisis de sangre resulta problemático. En primer lugar, la actividad de la DAO en el suero sanguíneo no refleja necesariamente la actividad de esta enzima directamente en la mucosa del intestino delgado. [3] Un paciente puede presentar niveles sistémicos normales de DAO, pero seguir padeciendo una deficiencia local en el intestino como consecuencia de una inflamación o una disbiosis, lo que da lugar a un paso incontrolado de histamina al torrente sanguíneo. Por el contrario, algunas personas asintomáticas pueden presentar de forma natural niveles más bajos de DAO sin que ello les cause ninguna dificultad clínica.

Otro factor es la elevada variabilidad intraindividual. Los niveles de DAO en sangre fluctúan en respuesta a diversos estímulos. En las mujeres premenopáusicas, la actividad de la DAO se ve influida por las fases del ciclo menstrual: es significativamente mayor en la fase lútea (la fase que va desde la ovulación hasta la menstruación) en comparación con la fase folicular. [2] Por lo tanto, medir la actividad de la DAO en un momento inadecuado del ciclo puede dar lugar a un diagnóstico erróneo.

El consumo de alcohol, el uso de determinados medicamentos (por ejemplo, algunos antibióticos, analgésicos o antiinflamatorios no esteroideos como el ibuprofeno) o incluso el estrés agudo también pueden reducir los niveles de DAO.

Por lo tanto, la medición de la actividad de la DAO puede servir más bien como un marcador de apoyo. En la República Checa, los valores inferiores a 3 U/ml se consideran de riesgo, y los comprendidos entre 3 y 10 U/ml, límite.

Dieta en caso de intolerancia a la histamina

En el diagnóstico de la intolerancia a la histamina, suele recomendarse un ajuste de la dieta con el objetivo principal de reducir la ingesta total de histamina. Se trata de la denominada dieta baja en histamina, que limita el consumo de alimentos ricos en histamina o que favorecen su liberación, como los productos fermentados, los quesos curados, el alcohol o algunos tipos de pescado. También se recomienda controlar la tolerancia a cada alimento en particular, ya que la tolerancia a la histamina varía considerablemente de una persona a otra.

En algunos casos, también pueden recomendarse suplementos dietéticos que favorecen la degradación de la histamina, como, por ejemplo, la enzima DAO. Sin embargo, estas medidas no suelen abordar la causa de la afección.

Dieta y HIT
Dieta y HIT

La salud intestinal como factor clave en el desarrollo de la HIT

Las investigaciones actuales destacan cada vez más que la intolerancia a la histamina está estrechamente relacionada con una salud intestinal deteriorada. [3] El intestino no solo es el lugar donde se absorben los nutrientes, sino que constituye una compleja barrera inmunológica, cuya integridad es fundamental para el metabolismo de la histamina.

Daño en los enterocitos y en la barrera mucosa

Dado que la DAO es producida por los enterocitos (células intestinales) situados en las puntas de las vellosidades del intestino delgado, cualquier enfermedad que altere la barrera mucosa intestinal provoca una consiguiente deficiencia de esta enzima. [3] Entre estas enfermedades se incluyen, por ejemplo, la enfermedad celíaca, la colitis ulcerosa, la enfermedad de Crohn, el síndrome del intestino irritable (SII), el SIBO (sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado), así como las alergias o intolerancias alimentarias.

El fenómeno del SIBO (sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado)

El SIBO constituye uno de los factores que más contribuyen al desarrollo de la HIT. En un intestino sano, la mayoría de las bacterias se encuentran en el intestino grueso, mientras que el intestino delgado presenta una población relativamente escasa. En el SIBO, se produce una proliferación excesiva de bacterias en el intestino delgado, lo que puede tener consecuencias negativas para el metabolismo de la histamina. Los metabolitos bacterianos y los mediadores inflamatorios producidos en el SIBO pueden dañar los enterocitos y, por lo tanto, reducir la secreción de DAO. La proliferación bacteriana en el intestino delgado también altera la barrera mucosa y provoca la ruptura de las uniones estrechas entre las células de la pared intestinal (el denominado «intestino permeable»), lo que da lugar al paso de histamina a la circulación sistémica.

Disbiosis intestinal

Un estudio de 2022 publicado en la revista Nutrients muestra que los pacientes con intolerancia a la histamina presentan una composición alterada de la microbiota intestinal (disbiosis), caracterizada por una mayor presencia de bacterias productoras de histamina (por ejemplo, Staphylococcus, Proteus, Clostridium perfringens) y una menor presencia de bacterias asociadas a la salud intestinal, como Faecalibacterium prausnitzii o representantes de la familia de las Prevotellaceae. [4]

Genética y HIT

La genética también puede influir en el desarrollo de la HIT. En algunas personas se producen polimorfismos genéticos que afectan a la actividad de la enzima diaminooxidasa (DAO). Estas variaciones genéticas pueden dar lugar a una menor capacidad para metabolizar la histamina, lo que aumenta su nivel en el organismo.

Interacciones hormonales: estrógenos, progesterona e histamina

Según los estudios disponibles, la intolerancia a la histamina es más frecuente en mujeres que en hombres. Algunas fuentes indican que las mujeres representan entre el 70 % y el 80 % de los pacientes con intolerancia a la histamina (HIT). Esta diferencia viene determinada por la estrecha relación existente entre las hormonas sexuales y el metabolismo de la histamina. [5]

¿De qué manera aumenta el estrógeno los niveles de histamina?

  1. Activación de los mastocitos: los estrógenos activan los mastocitos, lo que provoca la liberación de histamina y otros mediadores inflamatorios.

  2. Reducción de la actividad de la DAO: los estrógenos también reducen la actividad de la enzima DAO en los tejidos

  3. Aumento de la expresión de la enzima histidina descarboxilasa —una enzima que convierte la histidina en histamina—, lo que, en última instancia, conduce a una mayor producción de histamina.

La histamina como estimulador de la producción de estrógenos

Al mismo tiempo, la propia histamina favorece que los ovarios produzcan más estrógeno. Se produce entonces un círculo vicioso en el que un mayor nivel de estrógeno libera más histamina, lo que a su vez estimula una mayor producción de estrógeno. Este mecanismo es el responsable del empeoramiento de los síntomas de la HIT durante la ovulación y en la fase premenstrual, cuando los niveles de estrógeno alcanzan su punto álgido.

La progesterona como estabilizador

La progesterona, por su parte, inhibe la liberación de histamina y aumenta la actividad de la DAO. Por lo tanto, una deficiencia relativa de progesterona (por ejemplo, en la perimenopausia o durante los ciclos anovulatorios) contribuye al aumento de los niveles de histamina en el organismo y al empeoramiento de los síntomas de la intolerancia a la histamina.

Hormonas y HIT
Hormonas y HIT

El efecto del estrés sobre la carga de histamina

Se considera que el estrés crónico es un factor importante que influye en la liberación de histamina y en su metabolismo en el organismo. La respuesta al estrés está asociada a la activación del sistema inmunitario y a una mayor reactividad de los mastocitos, que son la principal fuente de histamina. El estrés puede contribuir a la desregulación de los mastocitos y, por lo tanto, a una mayor liberación de histamina y al empeoramiento de los síntomas de la intolerancia a la histamina [6].

Al mismo tiempo, el estrés se asocia con una alteración de la barrera intestinal y de la homeostasis intestinal, lo que puede empeorar aún más el metabolismo de la histamina y favorecer su acumulación sistémica. [7] Además, el estrés afecta directamente a la microbiota intestinal, lo que puede favorecer el desarrollo del SIBO y la alteración de la producción de DAO en los enterocitos. Por lo tanto, el estrés puede desencadenar reacciones incluso ante alimentos que, en otras circunstancias, los pacientes con HIT tolerarían.

Tratamiento de la intolerancia a la histamina

La intolerancia a la histamina no es un diagnóstico aislado, sino más bien un indicador de un desequilibrio fisiológico. Su aumento en la población actual probablemente esté relacionado con una combinación de alteraciones en la microbiota intestinal (debidas a una dieta basada en alimentos procesados industrialmente y al uso excesivo de antibióticos), estrés crónico y la carga ambiental.

Por lo tanto, el tratamiento eficaz de la HIT requiere un enfoque multifactorial que vaya más allá del simple ajuste dietético en el marco de una dieta baja en histamina. Con el enfoque adecuado, la HIT es una afección reversible en una gran proporción de pacientes. La clave para el éxito del tratamiento es:

  1. Identificación de la causa principal: ¿La deficiencia de DAO es genética o está provocada por un daño intestinal (SIBO, enfermedad celíaca, EII)?

  2. Tratamiento de la mucosa intestinal: la regeneración y la restauración de la mucosa intestinal son esenciales para restablecer la producción de DAO.

  3. Optimización de los cofactores: La eficacia de las enzimas DAO y HNMT depende directamente de un aporte suficiente de micronutrientes, como el cobre, la vitamina B₆ y la vitamina C, así como de los nutrientes necesarios para una metilación adecuada.

  4. Apoyo específico para la microbiota: en el síndrome de intolerancia a la histamina (HIT), la selección de probióticos es fundamental. Muchos probióticos comerciales contienen cepas que pueden agravar la afección al producir histamina (por ejemplo, L. casei, L. reuteri, L. bulgaricus). [8] Lo ideal son las cepas que degradan la histamina o estimulan la secreción natural de DAO. Entre estas cepas se incluyen, por ejemplo, Lactobacillus rhamnosus GG, Bifidobacterium infantis y B. longum, o Lactiplantibacillus plantarum LP115. [9]

  5. Enfoque holístico: también puede resultar útil supervisar las interacciones con los medicamentos y el ciclo hormonal en las mujeres.

Puntos clave

 

  •  El síndrome de intolerancia a la histamina (HIT) no se limita únicamente a los alimentos: se trata de un desequilibrio entre la ingesta de histamina y la capacidad del organismo para metabolizarla, y no es simplemente una alergia alimentaria.
  • La clave está en el intestino: la salud de la mucosa intestinal influye directamente en la producción de la enzima DAO. Problemas como el SIBO, la enfermedad celíaca o la disbiosis son las causas más frecuentes de la HIT.
  •  Tenga cuidado con los diagnósticos: la medición de la actividad de la DAO en sangre es meramente indicativa. Los niveles varían en función del estrés, la medicación y el ciclo menstrual (en las mujeres, los niveles son más bajos antes de la menstruación).
  • Importancia de los cofactores: Para que las enzimas funcionen correctamente, el organismo necesita necesariamente vitaminas B₆, B₁₂, C, magnesio y cobre. Sin ellos, ni siquiera las enzimas funcionales actúan de forma eficaz.
  • Relación hormonal: el estrógeno aumenta los niveles de histamina, mientras que la progesterona contribuye a su degradación. Esto explica por qué el síndrome de intolerancia a la histamina (HIT) afecta con mayor frecuencia a las mujeres.
  • Una dieta baja en histamina es solo el principio: la dieta alivia los síntomas, pero no trata la causa. El camino hacia la recuperación pasa por la regeneración intestinal y un enfoque holístico del estilo de vida.

Fuentes:

[1] Smolinska S, Winiarska E, Globinska A, Jutel M. «Histamina: un mediador de los trastornos intestinales — Una revisión». Metabolites. 23 de septiembre de 2022; 12(10):895. doi: 10.3390/metabo12100895. PMID: 36295796; PMCID: PMC9610630.https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC9610630/

[2] Jackson K, Busse W, Gálvez-Martín P, Terradillos A, Martínez-Puig D. Evidencia sobre el tratamiento dietético de la intolerancia a la histamina. Int J Mol Sci. 20 de septiembre de 2025; 26(18):9198. doi: 10.3390/ijms26189198. PMID: 41009760; PMCID: PMC12470264. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC12470264/

[3] Schnedl WJ, Enko D. «La intolerancia a la histamina tiene su origen en el intestino». Nutrients. 12 de abril de 2021; 13(4):1262. doi: 10.3390/nu13041262. PMID: 33921522; PMCID: PMC8069563. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC8069563/

[4] Sánchez-Pérez, S; Comas-Basté, O.; Duelo, A.; Veciana-Nogués, M. T.; Berlanga, M; Latorre-Moratalla, M. L.; Vidal-Carou, M. C. «Disbiosis intestinal en pacientes con intolerancia a la histamina». Nutrients. 2022; 14(9):1774. https://doi.org/10.3390/nu14091774

[5] https://www.larabriden.com/high-histamine-can-make-for-a-tougher-perimenopause/

[6] Maintz L, Novak N. «Histamina e intolerancia a la histamina». Am J Clin Nutr. Mayo de 2007; 85(5):1185-96. doi: 10.1093/ajcn/85.5.1185. PMID: 17490952.

[7] Comas-Basté, O.; Sánchez-Pérez, S; Veciana-Nogués, M. T.; Latorre-Moratalla, M; Vidal-Carou, M. D. C. «Intolerancia a la histamina: estado actual de la investigación». Biomolecules. 14 de agosto de 2020; 10(8):1181. doi: 10.3390/biom10081181. PMID: 32824107; PMCID: PMC7463562. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC7463562/

[8] Wadu Mesthri Deepika Priyadarshani, Sudip K Rakshit, «Selección de cepas de bacterias lácticas probióticas en función de su capacidad para producir aminas biogénicas (histamina y tiramina)», International Journal of Food Science and Technology, volumen 46, número 10, octubre de 2011, páginas 2062-2069, https://doi.org/10.1111/j.1365-2621.2011.02717

[9] Cavaliere G, Costanzi E, Cenci-Goga B, Misuraca M, Traina G. Papel potencial de la cepa probiótica Lactiplantibacillus plantarum en el control del metabolismo de la histamina. Biology (Basel). 19 de junio de 2025; 14(6):734. doi: 10.3390/biology14060734. PMID: 40563983; PMCID: PMC12189723. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC12189723/

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