Los ácidos grasos omega-3 y omega-6 son una parte importante de las grasas de nuestra dieta. Tanto los ácidos grasos omega-3 como los omega-6 son componentes importantes de las membranas celulares y también son precursores importantes de muchas sustancias del organismo, por ejemplo, las que intervienen en la coagulación de la sangre, la regulación de la presión arterial o los procesos inflamatorios del cuerpo. Ambos grupos de ácidos grasos poliinsaturados son esenciales para nosotros, pero encontrar el equilibrio adecuado entre ellos es crucial para mantener la salud. En este artículo te contamos por qué tiene sentido controlar la cantidad de ácidos grasos omega-3 en el cuerpo y cómo se puede hacer esta medición.
Qué encontrará en este artículo:
- ¿Por qué es importante mantener el equilibrio entre los ácidos grasos omega-6 y omega-3 en el organismo?
- Ejemplos de beneficios para la salud
- Medición de los ácidos grasos omega-3 y omega-6 en sangre
¿Por qué es importante mantener el equilibrio entre los ácidos grasos omega-6 y omega-3 en el organismo?
Las cantidades excesivas de ácidos grasos poliinsaturados omega-6 y la elevada proporción de omega-6/omega-3, típica de la dieta occidental actual, favorecen el desarrollo de muchas enfermedades, como las cardiovasculares, inflamatorias y autoinmunes. [1] Para reducir el riesgo de desarrollar muchas enfermedades crónicas que están en aumento hoy en día, necesitamos mantener un equilibrio entre los ácidos grasos omega-6 y omega-3.
Ejemplos de beneficios para la salud
Mantener el equilibrio entre omega-6 y omega-3 en el organismo puede aportar varios beneficios para la salud, como:
- Control de la inflamación: los ácidos grasos omega-3, especialmente el EPA (ácido eicosapentaenoico) y el DHA (ácido docosahexaenoico), tienen efectos antiinflamatorios, mientras que los ácidos grasos omega-6, como el ácido linoleico (LA) y el ácido araquidónico (AA), pueden favorecer la inflamación si se consumen en exceso. Un desequilibrio en la proporción de ácidos grasos omega-3 y omega-6, y en particular un desequilibrio en la proporción de ácido araquidónico (AA) y ácido eicosapentaenoico (EPA), puede contribuir a la inflamación crónica, que se asocia con diversos problemas de salud, como enfermedades cardíacas, diabetes y trastornos autoinmunitarios. [2]
- Salud cardiovascular: Asegurar un aporte suficiente de ácidos grasos omega-3 se asocia con un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares. Los omega-3 pueden ayudar a reducir los triglicéridos, bajar la presión arterial y prevenir la formación de coágulos, mientras que un consumo excesivo de omega-6 puede provocar inflamación y contribuir a la aterosclerosis y otros problemas cardiovasculares. [3] [4]
- Salud cerebral: Los ácidos grasos omega-3, especialmente el DHA, son esenciales para el desarrollo cerebral y el buen funcionamiento del cerebro. El equilibrio entre omega-3 y omega-6 es importante para la función cognitiva, la memoria y la regulación del estado de ánimo. Por el contrario, un desequilibrio entre estos dos grupos de ácidos grasos poliinsaturados puede aumentar el riesgo de deterioro cognitivo y trastornos de salud mental. [5] [6]
- Sistema inmunitario: Los omega-3 intervienen en la modulación del sistema inmunitario y ayudan a regular las respuestas inmunitarias. Un aporte suficiente de ácidos grasos omega-3 puede ayudar a mantener el equilibrio del sistema inmunitario, mientras que su deficiencia puede provocar trastornos del sistema inmunitario y una mayor susceptibilidad a las enfermedades autoinmunes. [7]
- Salud de la piel: los omega-3 pueden ser beneficiosos para mantener una piel sana, ya que refuerzan la función de barrera natural de la piel. [8] La deficiencia de omega-3 puede contribuir a enfermedades inflamatorias de la piel y a problemas cutáneos como la piel seca, el eccema y la psoriasis. [9]
- Salud ocular: el DHA es un componente estructural de la retina del ojo y, por lo tanto, es esencial para el desarrollo saludable de los ojos. Según algunos estudios, el DHA también puede ayudar a mejorar ciertos problemas oculares, como la sequedad ocular, la presión ocular elevada y la retinopatía diabética. [10][11] Además, se ha relacionado un consumo suficiente de ácidos grasos omega-3 con un menor riesgo de degeneración macular. [12]
- Función celular: los ácidos grasos omega-3 y omega-6 son componentes esenciales de las membranas celulares. Mantener un equilibrio óptimo ayuda a garantizar el correcto funcionamiento de las células, incluyendo la señalización celular y el transporte de nutrientes. [13]
Medición de los ácidos grasos omega-3 y omega-6 en sangre
Trime lanzará en breve unas pruebas de autodiagnóstico para determinar los niveles de ácidos grasos omega-3 en el organismo. La prueba del Índice de Omega 3 se realiza mediante un sencillo método de gota de sangre seca de la yema del dedo (método DBS = gota de sangre seca), desde la comodidad de tu casa y sin necesidad de acudir a ningún laboratorio.
Con esta prueba obtendrás una visión general completa de tu perfil de ácidos grasos: descubrirás cuál es tu proporción de omega-6/omega-3, tu índice de grasas trans, tus niveles de 26 ácidos grasos y, lo más importante, cuál es tu valor del Índice de Omega 3. El Índice de Omega 3 refleja el estado de omega-3 de tu cuerpo durante los últimos 4 meses, de forma similar a como la hemoglobina glicosilada HbA1C muestra los niveles de glucosa en sangre a largo plazo. Estos marcadores proporcionan una valiosa orientación para recomendar cambios en la dieta, así como una idea más clara de la cantidad de omega-3 que debes tomar como suplemento para alcanzar una salud óptima.
Fuentes:
[1] Simopoulos AP. La importancia de la proporción de ácidos grasos esenciales omega-6/omega-3. Biomed Pharmacother. Octubre de 2002; 56(8):365-79. doi: 10.1016/s0753-3322(02)00253-6. PMID: 12442909.
[2] Calder PC. Ácidos grasos omega-3 y procesos inflamatorios. Nutrients. Marzo de 2010; 2(3):355-374. doi: 10.3390/nu2030355. Publicación electrónica: 18 de marzo de 2010. PMID: 22254027; PMCID: PMC3257651.
[3] A.P. Jain, K.K. Aggarwal, P.-Y. Zhang. Ácidos grasos omega-3 y enfermedades cardiovasculares
[4] Eslick GD, Howe PR, Smith C, Priest R, Bensoussan A. Beneficios de los suplementos de aceite de pescado en la hiperlipidemia: una revisión sistemática y un metaanálisis. Int J Cardiol. 24 de julio de 2009;136(1):4-16. doi: 10.1016/j.ijcard.2008.03.092. Publicación electrónica: 6 de septiembre de 2008. PMID: 18774613.
[5] Amminger GP, Schäfer MR, Schlögelhofer M, Klier CM, McGorry PD. Resultados a largo plazo en la prevención de trastornos psicóticos según el estudio de Viena sobre el omega-3. Nat Commun. 11 de agosto de 2015; 6:7934. doi: 10.1038/ncomms8934. PMID: 26263244; PMCID: PMC4918317.
[6] Liao Y, Xie B, Zhang H, He Q, Guo L, Subramanieapillai M, Fan B, Lu C, McIntyre RS. Eficacia de los ácidos grasos poliinsaturados omega-3 en la depresión: un metaanálisis. Transl Psychiatry. 5 de agosto de 2019; 9(1):190. doi: 10.1038/s41398-019-0515-5. Fe de erratas en: Transl Psychiatry. 7 de septiembre de 2021; 11(1):465. PMID: 31383846; PMCID: PMC6683166.
[7] Gutiérrez S, Svahn SL, Johansson ME. Efectos de los ácidos grasos omega-3 en las células inmunitarias. Int J Mol Sci. 11 de octubre de 2019; 20(20):5028. doi: 10.3390/ijms20205028. PMID: 31614433; PMCID: PMC6834330.
[8] Parke MA, Pérez-Sánchez A, Zamil DH, Katta R. Dieta y barrera cutánea: el papel de las intervenciones dietéticas en la función de la barrera cutánea. Dermatol Pract Concept. 29 de enero de 2021; 11(1):e2021132. doi: 10.5826/dpc.1101a132. PMID: 33614213; PMCID: PMC7875671.
[9] Thomsen BJ, Chow EY, Sapijaszko MJ. Los posibles usos de los ácidos grasos omega-3 en dermatología: una revisión. Revista de Medicina y Cirugía Cutánea. 2020;24(5):481-494. doi:10.1177/1203475420929925
[10] Downie LE, Gad A, Wong CY, Gray JHV, Zeng W, Jackson DC, Vingrys AJ. Modulación de las molestias causadas por las lentes de contacto con enfoques antiinflamatorios: un ensayo controlado aleatorio. Invest Ophthalmol Vis Sci. 2 de julio de 2018; 59(8):3755-3766. doi: 10.1167/iovs.18-24758. PMID: 30046817.
[11] Downie LE, Vingrys AJ. La suplementación oral con omega-3 reduce la presión intraocular en adultos normotensos. Transl Vis Sci Technol. 1 de mayo de 2018; 7(3):1. doi: 10.1167/tvst.7.3.1. PMID: 29736322; PMCID: PMC5931260.
[12] Jiang H, Shi X, Fan Y, Wang D, Li B, Zhou J, Pei C, Ma L. Ácidos grasos poliinsaturados omega-3 en la dieta, consumo de pescado y riesgo de degeneración macular relacionada con la edad. Clin Nutr. Dic. 2021;40(12):5662-5673. doi: 10.1016/j.clnu.2021.10.005. Publicación electrónica: 12 de octubre de 2021. PMID: 34749130.
[13] Surette ME. La ciencia detrás de los ácidos grasos omega-3 en la dieta. CMAJ. 15 de enero de 2008; 178(2):177-80. doi: 10.1503/cmaj.071356. PMID: 18195292; PMCID: PMC2174995.