¿Se siente cansado, irritable o sufre de úlceras bucales frecuentes? Es posible que tenga una carencia de vitaminas del grupo B. Estos micronutrientes esenciales desempeñan un papel clave en la producción de energía, el funcionamiento del sistema nervioso, la formación de la sangre y la salud de la piel y el cabello. Una carencia de vitaminas del grupo B puede manifestarse de forma sutil al principio, pero con el tiempo puede dar lugar a problemas más graves. En este artículo, aprenderá a reconocer los síntomas de la carencia de vitaminas del grupo B, quiénes son las personas con mayor riesgo y cómo garantizar una ingesta adecuada para mantener una buena salud.
¿Qué aprenderá en este artículo?
- Síntomas más comunes de la carencia
- Las vitaminas del grupo B con mayor riesgo de deficiencia
- Diagnóstico, limitaciones de los análisis de sangre y aspectos que hay que controlar
- Grupos de alto riesgo
- ¿Cómo garantizar una ingesta suficiente?
- Puntos clave
Síntomas más comunes de la deficiencia
Cada vitamina del grupo B tiene su propia función específica en el organismo, pero su carencia suele provocar síntomas generales similares. Algunas vitaminas (como la B1, la B9 o la B12) también provocan signos muy característicos.
Algunos de los síntomas más comunes de la deficiencia de vitamina B son:
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Fatiga, debilidad y falta de energía
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Irritabilidad y nerviosismo, así como ansiedad y depresión
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Problemas de memoria y concentración
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Inflamación de las comisuras de la boca, úlceras, piel seca, irritada o pálida
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Pérdida de cabello y uñas quebradizas
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Hormigueo, entumecimiento o sensación de ardor en las extremidades
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Trastornos del sueño
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Baja tolerancia al estrés
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Problemas digestivos: pérdida de apetito, náuseas

Las vitaminas del grupo B con mayor riesgo de deficiencia
No todas las carencias de vitaminas del grupo B afectan al organismo de la misma manera. Algunas pueden provocar únicamente molestias leves cuando faltan, mientras que otras, si la carencia se prolonga durante un periodo prolongado, pueden dar lugar a problemas de salud graves o incluso irreversibles. A continuación se indican las vitaminas del grupo B del complejo que presentan un mayor riesgo de carencia.
Vitamina B12 (cobalamina)
Una deficiencia de vitamina B12 puede afectar gravemente a la función cognitiva y provocar disfunciones en los sistemas nerviosos central y periférico, con consecuencias neurológicas. Esta carencia suele deberse a una ingesta insuficiente de productos de origen animal (carne, vísceras, huevos y pescado), que son las únicas fuentes naturales de esta vitamina. No obstante, también puede deberse a una baja producción de ácido gástrico (a menudo provocada por el uso frecuente de medicamentos conocidos como inhibidores de la bomba de protones) o a una absorción deficiente en el intestino delgado, lo que da lugar a una carencia a pesar de una ingesta adecuada a través de la alimentación.
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Consecuencias de la carencia:
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Neuropatía (hormigueo, entumecimiento, alteraciones de la marcha)
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Anemia megaloblástica (fatiga, debilidad, palidez)
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Trastornos mentales (depresión, pérdida de memoria, confusión)
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Trastornos del desarrollo cerebral en niños, deterioro cognitivo en personas mayores
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Grupos de riesgo: vegetarianos y veganos, personas mayores de 60 años, personas con trastornos de absorción o enfermedad inflamatoria intestinal, y gastritis autoinmune
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El daño neurológico puede ser irreversible si la carencia no se detecta a tiempo. También pueden producirse complicaciones en los recién nacidos de madres que siguen una dieta estrictamente vegana sin tomar suplementos de vitamina B12.

Vitamina B9 (ácido fólico)
Los niveles bajos de folato en el organismo pueden deberse a varios factores. Una causa habitual es la ingesta insuficiente de alimentos ricos en folato, como las verduras de hoja verde oscura —por ejemplo, las espinacas, la col rizada y el brócoli—, así como los frutos secos, las legumbres y el marisco. Sin embargo, el ácido fólico también es muy sensible a la luz y al calor, por lo que incluso una dieta aparentemente variada podría no aportar la cantidad suficiente. La necesidad de una mayor ingesta aumenta especialmente durante el embarazo, ya que el folato es esencial para muchas funciones relacionadas con la creación de una nueva vida: el desarrollo fetal saludable, la división celular adecuada, la formación de la sangre y la prevención de defectos del tubo neural. Otra complicación es el polimorfismo común del gen MTHFR —una variante genética que afecta a la conversión del ácido fólico inactivo en su forma activa— y que se da en hasta un 35 % de la población.
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Consecuencias de la carencia:
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Anemia megaloblástica
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Mayor riesgo de defectos del tubo neural durante el embarazo
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Fatiga, irritabilidad, dificultad para respirar
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Grupos de riesgo: mujeres embarazadas y aquellas que planean quedarse embarazadas, personas mayores y personas con la mutación del gen MTHFR
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Recomendamos que las mujeres comiencen a tomar al menos 400 µg de folato metilado al día antes de la concepción. Durante el embarazo, esta cantidad debe aumentarse a 600 µg. Puede obtener más información en el artículo El folato: la joya oculta para la salud que quizá se esté perdiendo.
Vitamina B6 (piridoxina)
Aunque la vitamina B6 está presente en muchos alimentos (pescado, pollo y pavo, levadura nutricional, legumbres, arroz y plátanos), su deficiencia es relativamente frecuente. Las pérdidas significativas de vitamina B6 se producen principalmente durante la cocción prolongada. El factor más determinante en la disminución de los niveles de vitamina B6 en el organismo es el estrés. La vitamina B6 es esencial para el funcionamiento del sistema nervioso y para la producción de numerosos neurotransmisores (serotonina, dopamina, GABA y otros) que influyen en el estado de ánimo.
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Consecuencias de la carencia:
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Depresión, irritabilidad y trastornos del sueño
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Neuropatía, calambres (la vitamina B6 también ayuda a aumentar la absorción de magnesio)
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Debilitamiento del sistema inmunitario, inflamación de la piel y las mucosas —por ejemplo, grietas en las comisuras de la boca—
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Grupos de riesgo: mujeres que toman anticonceptivos orales, personas con alcoholismo y personas con enfermedad renal.
¡Incluso una deficiencia leve puede alterar el equilibrio mental!

Diagnóstico, limitaciones de los análisis de sangre y qué parámetros hay que controlar
El diagnóstico y la evaluación adecuados de la deficiencia de vitaminas del grupo B pueden resultar más complejos de lo que parece. Los análisis de sangre se utilizan habitualmente como herramienta de cribado, pero a menudo solo detectan una forma de la vitamina, lo que puede no reflejar el estado celular real.
Por ejemplo, los análisis de sangre estándar de vitamina B12 miden la cantidad total presente en la sangre, pero no indican cuánta de ella está activa y es aprovechable por el organismo. Esto puede dar lugar a resultados falsamente «normales» a pesar de existir una deficiencia real. Se puede obtener una imagen más precisa del estado de la vitamina B12 mediante pruebas adicionales, como los niveles de vitamina B12 activa (holotranscobalamina), ácido metilmalónico u homocisteína.
La homocisteína se considera uno de los marcadores más sensibles de deficiencia funcional, especialmente en relación con las carencias de vitaminas B6, B9 (folato) y B12. Unos niveles elevados de homocisteína pueden indicar que falta una de estas vitaminas o que su absorción es deficiente, incluso si los niveles en sangre parecen normales.
Para evaluar la deficiencia de vitaminas del grupo B, recomendamos valorar los síntomas clínicos generales junto con el historial médico y el perfil nutricional.
Grupos de alto riesgo
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Veganos y vegetarianos (de media, entre el 80 % y el 90 % de las personas que siguen esta dieta padecen deficiencia de vitamina B12)
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Personas mayores (debido a una absorción deficiente)
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Personas con trastornos digestivos
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Mujeres embarazadas y en periodo de lactancia (debido al aumento de las necesidades nutricionales)
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Personas que sufren estrés emocional crónico o que toman determinados medicamentos, como metformina, anticonceptivos hormonales, inhibidores de la bomba de protones, antibióticos o antidepresivos
¿Cómo garantizar una ingesta adecuada?
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Incluya en su dieta más alimentos ricos en vitaminas del grupo B.
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Favorecen una digestión adecuada
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Complemente su dieta con un complejo B de alta calidad elaborado a partir de fuentes naturales y en formas activas (metiladas).

Puntos clave
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La deficiencia de vitamina B puede manifestarse con una amplia variedad de síntomas sutiles pero desagradables, que, con el tiempo, pueden derivar en problemas de salud graves.
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Entre los síntomas más comunes se encuentran la fatiga, el malestar anímico, las úlceras bucales y los problemas cutáneos o neurológicos.
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El diagnóstico puede respaldarse mediante análisis de sangre (especialmente para las vitaminas B9 y B12), aunque los resultados deben interpretarse teniendo en cuenta los síntomas y otros indicadores.
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El riesgo de sufrir carencias es mayor en personas con necesidades elevadas o con problemas de absorción: mujeres embarazadas y en periodo de lactancia, niños, deportistas, personas mayores, veganos y vegetarianos, así como personas sometidas a estrés o con problemas digestivos.
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Las carencias pueden subsanarse aumentando la ingesta a través de la dieta y complementándola con productos de calidad que contengan formas activas de vitaminas del grupo B, como Daily F20 Complex Daily F20 Complex.
Fuentes:
https://www.healthline.com/health/symptoms-of-vitamin-b-deficiency