Diferencias entre la vitamina D de origen vegetal y la vitamina D de origen animal

25.11.2025

artículos

Diferencias entre la vitamina D de origen vegetal y la vitamina D de origen animal

La importancia de la vitamina D para el cuerpo humano, junto con su alarmante deficiencia a nivel poblacional, motiva a la mayoría de nosotros a consumirla en forma de suplementos alimenticios. La oferta en el mercado es realmente amplia y, aunque pudiera parecer que los distintos productos con vitamina D no difieren demasiado, la realidad es otra. Las diferencias se deben principalmente al tipo de vitamina D (las más conocidas son D2 - ergocalciferol y D3 - colecalciferol), a las materias primas utilizadas en la producción y a la tecnología de procesamiento empleada.

Nuestro objetivo no es criticar un tipo u otro de fuente utilizada para la producción, sino presentar las diferencias fundamentales entre los distintos orígenes (y por extensión, productos) y facilitar la decisión entre vitamina D de origen animal o vegetal. Hemos recopilado la información más actualizada sobre esta molécula y las fuentes usadas para su fabricación, y la hemos resumido de forma clara en este artículo.

Qué aprenderá en este artículo:

  1. Primero, algo básico sobre la vitamina D
  2. ¿Es posible obtener vitamina D de forma natural?
  3. La deficiencia generalizada de vitamina D es alarmante
  4. Al elegir suplementos, vale la pena optar por fuentes de alta calidad
  5. Origen animal de los suplementos alimenticios
  6. Brevemente sobre la tecnología de producción a partir de lanolina
  7. El origen animal no es solo una cuestión ética, sino también de sustancias químicas empleadas
  8. Fuentes vegetales: sostenibilidad y respeto por la naturaleza
  9. Qué es Algae
  10. Cuáles son los principales beneficios de la vitamina D obtenida de algas

 

Primero, algo básico sobre la vitamina D

La vitamina D es una vitamina liposoluble. Sin embargo, en el cuerpo actúa más como una hormona, ya que regula la formación de los huesos y la absorción de calcio y fósforo en el intestino. Ayuda a controlar el intercambio de calcio entre los huesos y la sangre. En la infancia, su deficiencia causa deformaciones óseas conocidas como raquitismo; en adultos provoca el ablandamiento de los huesos llamado osteomalacia. Pero la salud ósea no es su única función: hoy sabemos que la vitamina D tiene un papel mucho más amplio en el organismo y participa en numerosos procesos fisiológicos. Según las declaraciones de salud autorizadas, contribuye al mantenimiento adecuado de huesos, dientes y músculos, apoya la función del sistema inmunitario y participa en la división celular correcta.

 

¿Es posible obtener vitamina D de forma natural?

La principal fuente de vitamina D es la exposición de la piel a la luz solar. No obstante, la síntesis cutánea requiere una exposición suficiente a radiación UVB con una longitud de onda entre 280 y 315 nm, disponible en la República Checa aproximadamente de mayo a septiembre entre las 10:00 y las 16:00. Durante los primeros días del verano, el sol no tiene tanta fuerza y la ventana se reduce a aproximadamente 11:00 – 15:00, lo mismo que a finales del verano.

La intensidad de la radiación UV-B que llega a la Tierra se caracteriza mediante el índice UV. Las zonas geográficas que mantienen un índice UV superior a 4 de manera estable o la mayor parte del año (en nuestro país solo ocurre durante días soleados de verano) tienen condiciones mucho mejores para la síntesis de vitamina D. Existen aplicaciones que calculan si el ángulo solar es adecuado según su ubicación actual. Otra regla útil es la del tamaño de la sombra: si su sombra es mucho más larga que usted, el sol no tiene el ángulo necesario y la síntesis no se producirá. Sin embargo, existen muchos otros factores que influyen en las reservas finales de vitamina D en el cuerpo. Puede leer más en nuestro artículo → El sol como beneficiosa fuente de vitamina D.

Para muchos de nosotros que vivimos un estilo de vida urbano y trabajamos en oficinas con horarios fijos, obtener suficiente vitamina D de forma natural durante el verano es casi como una búsqueda del tesoro. En invierno, la única fuente dietética son los pescados grasos y algunos alimentos que, en nuestras condiciones geográficas, van desapareciendo de la cadena alimentaria. No es de extrañar, entonces, que suframos una deficiencia constante y que prácticamente todo el año estemos en niveles patológicamente bajos.

La deficiencia generalizada de vitamina D es alarmante

La vitamina D es una sustancia extremadamente necesaria para el organismo, por lo que no podemos depender únicamente de su producción endógena en la piel, y mucho menos de las fuentes dietéticas. Muchos investigadores recomiendan incluso elevar los valores mínimos de ingesta diaria recomendada, que actualmente son para adultos 15 μg/día (600 UI) según la EFSA. La Sociedad de Endocrinología recomienda dosis más altas, entre 1500–2000 UI para todos los adultos, incluidas personas embarazadas o en periodo de lactancia, especialmente en caso de una deficiencia comprobada. Dosis más elevadas también se recomiendan debido al impacto de la pandemia de COVID-19, que redujo la actividad física y el tiempo pasado al aire libre.

Al elegir suplementos, vale la pena optar por fuentes realmente de calidad

El mercado está lleno de productos que difieren tanto en la fuente utilizada para la fabricación como en su calidad. Muchos contienen además una lista de aditivos difícil de entender para el consumidor, cuya ingesta prolongada puede tener efectos negativos en la salud. Y es importante mencionar que muchos aditivos no están obligados a declararse en la etiqueta (porque forman parte del “proceso tecnológico”). Un precio sospechosamente bajo, una vida útil exageradamente larga o un color o sabor llamativos pueden indicar la presencia de aditivos cuya seguridad es discutible. Para un consumidor común, no siempre es fácil orientarse. Por eso, presentaremos las principales fuentes utilizadas para fabricar vitamina D y las diferencias entre ellas.

Origen animal de los suplementos con vitamina D

Una de las materias primas más frecuentes para la producción de vitamina D —para la mayoría de los productos en el mercado— es el lanolina. El nombre lanolina proviene de las palabras latinas lana (lana) y oleum (aceite), aunque químicamente es un tipo de cera. Se produce como secreción de las glándulas sebáceas de las ovejas y protege la lana de la lluvia y de los factores externos. Aunque a las ovejas no se les causa daño durante la obtención de lanolina (si se hace de forma adecuada y cuidadosa), sigue siendo una fuente animal y, por lo tanto, los productos derivados no son adecuados para personas que siguen un estilo de vida vegano.

Brevemente sobre la tecnología de producción a partir de lanolina

La lana extraída se lava primero en agua caliente con detergente para eliminar posibles parásitos o impurezas y obtener lanolina cruda. Esta se somete al proceso de saponificación y posterior centrifugación para separar la fracción grasa de la no grasa. Empleando agentes de extracción y disolventes, se aísla el colesterol crudo. Tras otros pasos de procesamiento químico, se obtiene 7-dehidrocolesterol (provitamina D3), químicamente idéntico a la provitamina presente en nuestra piel que reacciona con la radiación solar para formar vitamina D3. Finalmente, el 7-dehidrocolesterol se expone a la luz para producir la forma estable de la vitamina D3 destinada a los suplementos.

El origen animal no es solo una cuestión ética, sino también del uso de sustancias químicas

Otros compuestos no deseados utilizados en la producción de vitamina D a partir de lanolina pueden incluir pesticidas o conservantes.

La lana de oveja puede estar contaminada con pesticidas provenientes de plantas tratadas químicamente en los pastos, o de baños insecticidas aplicados al animal para combatir ácaros y otros parásitos.

Debido a que la lanolina es de naturaleza lipídica, puede volverse rancia u oxidarse al contacto con el aire. Para prolongar su vida útil, muchos fabricantes agregan BHT (butilhidroxitolueno), uno de los antioxidantes sintéticos más utilizados para retrasar el enranciamiento. Aunque el BHT se considera seguro en pequeñas cantidades, puede acumularse en el tejido adiposo humano y existen dudas sobre sus efectos en la salud (ha sido identificado como carcinógeno en animales).

Fuentes vegetales: sostenibilidad y respeto por la naturaleza

No cabe duda de que el mundo avanza hacia la sostenibilidad y que la ética desempeña un papel importante a la hora de elegir productos. Si ha decidido seguir una dieta basada en plantas o desea vivir de forma sostenible para ser más respetuoso con el planeta y los animales, los productos derivados de la lanolina no son la elección adecuada.

Durante mucho tiempo, la alternativa no animal más habitual era la vitamina D obtenida de extracto de hongos. Desde el punto de vista químico, esta corresponde a la vitamina D2 (ergocalciferol), que actualmente se considera una forma insuficiente de vitamina D y no debería emplearse como nutriente para suplementos o fortificación de alimentos. Un estudio de 2011, publicado en el *Clinical Journal of Endocrinology & Metabolism*, comparó la vitamina D2 con la vitamina D3 y concluyó que la vitamina D3 es aproximadamente un 87% más eficaz y mantiene durante más tiempo la concentración sérica de 25(OH)D.

Algae: un recurso sostenible

La palabra “alga” proviene del latín y significa “alga” (en plural, *algae*). Para la producción de vitamina D se utilizan algas no modificadas genéticamente (non-GMO), cultivadas en condiciones estrictamente controladas y sin el uso de pesticidas. La vitamina D3 obtenida de algas es químicamente idéntica a la producida a partir de lanolina y puede utilizarse como sustituto directo. Tiene el mismo efecto en el organismo, pero es una fuente 100% vegetal, de la más alta calidad y pureza.


¿Cuáles son los principales beneficios de la vitamina D obtenida de algas?

  1. Adecuada para vegetarianos y veganos
  2. Cultivo en condiciones estrictamente controladas en un sistema cerrado, donde no existe riesgo de contaminación ambiental (metales pesados, xenobióticos, como ocurre en la naturaleza)
  3. Producción sostenible
  4. Ahorro energético (el proceso de producción no requiere grandes cantidades de energía)
  5. Sin productos químicos innecesarios: no se emplean pesticidas, disolventes u otros compuestos cuestionables
  6. Nuestro producto no contiene conservantes químicos
  7. Biodisponibilidad y vida media equivalentes a la vitamina D3 de origen animal

La única posible desventaja de esta fuente vegetal podría ser su precio más elevado, que se ve compensado por su proceso de cultivo único, el procesamiento tecnológico y la pureza del producto. Y, por supuesto, por su importante valor ético.