El hierro es uno de los oligoelementos esenciales. El organismo necesita una cantidad relativamente pequeña, pero es vital para nuestra salud. El hierro forma parte de la hemoglobina y contribuye al transporte normal de oxígeno desde los pulmones hasta los tejidos. Asimismo, contribuye al funcionamiento normal del sistema inmunitario, a la formación normal de glóbulos rojos y a una serie de reacciones enzimáticas. El cuerpo humano no puede producir hierro por sí mismo, por lo que dependemos de su aporte a través de la alimentación. Al mismo tiempo, un mayor aporte de hierro no siempre es mejor. Tanto la deficiencia como el exceso de hierro pueden provocar problemas de salud.
¿Qué aprenderá en este artículo?
- ¿Qué función desempeña el hierro en el organismo?
- ¿En qué partes del cuerpo se encuentra el hierro?
- Deficiencia de hierro y anemia
- ¿Cuáles son los síntomas de la deficiencia de hierro?
- ¿Qué relación existe entre la deficiencia de hierro y el insomnio o las ojeras?
- ¿Cómo se manifiesta la deficiencia de hierro en los niños?
- Pruebas para detectar la deficiencia de hierro
- ¿Qué tipo de hierro debería tomar?
- ¿Cuándo es adecuado tomar hierro y cuáles son los riesgos de la suplementación?
- Cómo obtener hierro de forma natural a través de los alimentos
- ¿Qué factores influyen en la absorción del hierro?
- El riesgo de la suplementación con hierro durante una enfermedad infecciosa
- Puntos clave
¿Qué función desempeña el hierro en el organismo?
El hierro desempeña numerosas funciones importantes en el organismo. La más conocida es su papel en la formación de la hemoglobina, la proteína de los glóbulos rojos que transporta el oxígeno desde los pulmones a todo el cuerpo.
El hierro contribuye a:
- la formación normal de glóbulos rojos y hemoglobina,
- el transporte normal de oxígeno en el organismo,
- el funcionamiento normal del sistema inmunitario,
- el metabolismo normal que proporciona energía,
- el funcionamiento cognitivo normal,
- la reducción del cansancio y la fatiga.
El hierro también forma parte de varias enzimas, y diversos estudios han relacionado los niveles de hierro con el metabolismo de las hormonas tiroideas. [1]
Si existe una carencia de hierro durante un periodo prolongado, el organismo va agotando gradualmente sus reservas. La carencia de hierro puede darse incluso sin que haya anemia, ya que la disminución de la hemoglobina puede aparecer solo en una fase más avanzada de la carencia.
¿En qué partes del cuerpo se encuentra el hierro?
En el cuerpo humano, el hierro se distribuye de la siguiente manera:
- 60–70% El hierro se encuentra en los glóbulos rojos como parte de la hemoglobina,
- 20–30% se almacena principalmente en el hígado en forma de ferritina y hemosiderina,
- 5–10% se encuentra en la mioglobina de los músculos,
- En cantidades más pequeñas, forman parte de las enzimas y otras proteínas,
- Menos del 1 % del hierro se encuentra unido a la transferrina, que se encarga de transportarlo por el torrente sanguíneo.
La ferritina es un indicador importante de las reservas de hierro del organismo. [2]
Deficiencia de hierro y anemia
La carencia de hierro es una de las carencias nutricionales más comunes. Si la carencia se agrava, puede provocar anemia ferropénica.
En la anemia, la sangre tiene una capacidad reducida para transportar oxígeno. Los glóbulos rojos pueden ser más pequeños y contener menos hemoglobina.
Sin embargo, al principio es posible que no se presente ningún síntoma de anemia. Una persona puede tener las reservas de hierro agotadas y, aun así, presentar un nivel normal de hemoglobina. La deficiencia de hierro por sí sola puede estar asociada, por ejemplo, a fatiga o a una disminución del rendimiento físico.
¿Cuáles son los síntomas de la deficiencia de hierro?
Los síntomas de la deficiencia de hierro pueden ser sutiles al principio y no siempre son específicos.
Entre los posibles síntomas se incluyen:
- la fatiga y la falta de energía,
- debilidad,
- paletas,
- dificultad para respirar durante la actividad física,
- mareos o dolores de cabeza,
- dificultad para concentrarse,
- disminución del rendimiento físico,
- manos y pies fríos,
- pérdida de cabello,
- uñas quebradizas,
- problemas de sueño,
- síndrome de piernas inquietas.
En los casos de anemia más grave, los síntomas pueden ser más intensos, como, por ejemplo, fatiga acusada, dificultad para respirar o palpitaciones.
Sin embargo, es importante recordar que los síntomas por sí solos no bastan para confirmar una deficiencia de hierro. La fatiga, la caída del cabello o los problemas de sueño pueden tener muchas otras causas.
¿Qué relación existe entre la deficiencia de hierro y el insomnio o las ojeras?
La deficiencia de hierro también puede estar relacionada con algunos trastornos del sueño. La relación mejor documentada es la que existe con el síndrome de piernas inquietas, en el que unas sensaciones desagradables en las piernas provocan la necesidad de moverlas. Esto puede dificultar considerablemente la conciliación del sueño o perturbarlo. Sin embargo, el insomnio por sí solo no indica una deficiencia de hierro.
Las ojeras no son un signo específico ni fiable de deficiencia de hierro. Su aparición puede verse influida por factores genéticos, la pigmentación natural de la piel, el cansancio y la falta de sueño, las alergias y los cambios en el tejido subcutáneo.
En casos de anemia grave, la piel puede presentar un tono más pálido, por lo que las ojeras pueden parecer más evidentes. Sin embargo, las ojeras por sí solas no son motivo para tomar hierro.
Si estos síntomas se presentan junto con fatiga acusada, palidez, dificultad para respirar u otros síntomas, es más recomendable comprobar sus niveles de hierro mediante un análisis de sangre.
¿Cómo se manifiesta la carencia de hierro en los niños?
Los niños necesitan hierro no solo para la formación de la hemoglobina, sino también para su crecimiento. El hierro contribuye al desarrollo cognitivo normal de los niños.
Por ello es importante detectar a tiempo la carencia de hierro en los niños. La OMS señala que la carencia de hierro en los niños pequeños puede afectar negativamente al desarrollo cerebral y, posteriormente, al aprendizaje y al rendimiento escolar.
Entre los posibles síntomas se incluyen:
- fatiga y falta de energía,
- paletas,
- irritabilidad,
- dificultad para concentrarse,
- dificultades de aprendizaje,
- un menor rendimiento escolar,
- dolores de cabeza,
- mareos,
- dificultad para respirar durante la actividad física,
- disminución del apetito,
- síndrome de piernas inquietas,
- deseos de consumir sustancias no comestibles, como hielo, papel o tierra.
En los niños, la deficiencia de hierro puede estar presente incluso sin que se observen síntomas claramente visibles. Por lo tanto, si se sospecha de una deficiencia, es recomendable comprobar los niveles de hierro mediante un análisis de laboratorio.
Pruebas para detectar la deficiencia de hierro
La deficiencia de hierro no puede diagnosticarse de forma fiable basándose únicamente en los síntomas. Para confirmarla, es necesario realizar un análisis de sangre. La base es un hemograma completo, junto con análisis de las reservas de hierro.
¿Qué valores se analizan para detectar la deficiencia de hierro?
Entre los parámetros importantes se incluyen:
- ferritina: indica las reservas de hierro del organismo,
- hemoglobina (Hb): ayuda a detectar la anemia,
- VCM: indica el tamaño de los glóbulos rojos,
- transferrina,
- saturación de la transferrina.
La ferritina es uno de los indicadores más importantes de las reservas de hierro. Un valor bajo suele indicar que dichas reservas están agotadas. Sin embargo, su interpretación resulta más compleja en caso de infección o inflamación, ya que la ferritina puede aumentar en estas situaciones. [2]
Por ello, los niveles de hierro no deben evaluarse basándose únicamente en un único valor analítico sin tener en cuenta el contexto. Si sospecha que padece una deficiencia de hierro, lo más recomendable es que se realice primero un análisis de sangre y, a continuación, decida si debe tomar algún suplemento en función de los resultados.
¿Qué tipo de hierro debería tomar?
El hierro se utiliza en los complementos alimenticios en diversas formas químicas. Las distintas formas pueden diferir, por ejemplo, en su contenido en hierro elemental, en su absorción y en su tolerancia.
Entre las formas más habituales se incluyen:
- sulfato ferroso,
- fumarato ferroso,
- gluconato ferroso,
- diversos compuestos férricos,
- bisglicinato de hierro,
- otras formas orgánicas y complejas de hierro.
A la hora de elegir un suplemento, es importante fijarse no solo en la cantidad total del compuesto, sino, sobre todo, en la cantidad de hierro elemental que contiene la dosis diaria recomendada.
Bisglicinato de hierro
El bisglicinato de hierro es una de las formas queladas del hierro. En esta forma, el hierro se une a dos moléculas de glicina.
El bisglicinato se utiliza en los complementos alimenticios, en parte porque es una forma que suele tolerarse bien. Sin embargo, a la hora de elegir un complemento, siempre son importantes la dosis específica, sus necesidades individuales y su estado general de hierro.
En general, no es adecuado tomar suplementos de hierro basándose únicamente en síntomas inespecíficos. Lo ideal es que compruebe primero sus niveles de hierro mediante un análisis de laboratorio.
¿Cuándo es adecuado tomar hierro y cuáles son los riesgos de la suplementación?
Aunque los síntomas de la deficiencia de hierro pueden ser bastante comunes, no es recomendable empezar a tomar suplementos de hierro de forma automática. El organismo regula sus niveles de hierro principalmente a través de la absorción en el intestino, y la hormona hepcidina desempeña un papel importante en este proceso.
El exceso de hierro puede suponer un problema para el organismo. El hierro es un elemento reactivo y, en cantidades excesivas, puede contribuir al estrés oxidativo y al daño celular. Por lo tanto, una ingesta elevada de hierro durante un periodo prolongado o una sobredosis pueden resultar peligrosas. [3]
Preste especial atención a los niños
Una sobredosis aguda de hierro puede resultar muy peligrosa para los niños pequeños. Mantenga siempre los suplementos que contengan hierro fuera del alcance de los niños.
Cómo obtener hierro de forma natural a través de la alimentación
El hierro se encuentra en los alimentos en dos formas: hierro hemo y hierro no hemo. El hierro hemo se encuentra en los productos de origen animal, se absorbe mejor y sus fuentes más ricas son las vísceras y la carne roja. La forma no hemo del hierro abunda en las fuentes vegetales, aunque también se encuentra en productos de origen animal. Esta forma se absorbe peor y es menos aprovechable. En consecuencia, las personas que ingieren poco hierro hemo en su dieta (vegetarianos o veganos) corren un mayor riesgo de sufrir deficiencia de hierro y anemia. [4]
¿Qué factores influyen en la absorción del hierro?
La absorción del hierro depende de muchos factores. Está determinada por las necesidades del organismo: cuando la necesidad de hierro es mayor (por ejemplo, durante el embarazo), la absorción también es mayor. Por el contrario, la absorción disminuye con la edad.
En el caso del hierro no hemo, es decir, de origen vegetal, para que se absorba correctamente es necesario un entorno gástrico ácido con suficiente ácido clorhídrico. Por ello, las personas que toman medicamentos que reducen la acidez gástrica (antiácidos o inhibidores de la bomba de protones) absorberán peor el hierro procedente de la dieta.
Los factores dietéticos también desempeñan un papel fundamental en la absorción del hierro de origen vegetal. Los fitatos, abundantes en los cereales y las legumbres, forman complejos insolubles con el hierro y dificultan su absorción. Una preparación adecuada de las legumbres y los cereales (remojo, germinación) puede reducir la cantidad de estos antinutrientes. La absorción del hierro no hemo también se ve reducida por los oxalatos, las grandes cantidades de fibra y la cafeína o el té, por ejemplo. El calcio actúa como antagonista, lo que significa que compite con el hierro por los sitios de unión. Para ayudar a prevenir una posible deficiencia de hierro, no se recomienda consumir productos lácteos junto con alimentos ricos en hierro. Es mejor tomar los suplementos de hierro fuera de las comidas y no acompañarlos con café, té o leche.
Por otra parte, la vitamina C favorece la absorción del hierro de origen vegetal, por lo que es recomendable consumir carne acompañada de verduras, añadir un chorrito de limón a los platos de legumbres o, simplemente, incorporar hierbas frescas. La combinación de hierro hemo y no hemo también aumenta la absorción.

El riesgo de la suplementación con hierro durante una enfermedad infecciosa
La suplementación con hierro no es adecuada durante una inflamación aguda o una enfermedad infecciosa. El crecimiento y la multiplicación de muchas bacterias dependen de la ingesta de hierro, y existe una relación demostrada entre la disponibilidad de hierro y la capacidad de los patógenos para provocar enfermedades. Por lo tanto, las afecciones asociadas al exceso de hierro pueden aumentar el riesgo de infección. [5][6]
Puntos clave
El hierro es esencial, pero su cantidad debe estar equilibrada: Contribuye a la formación normal de la hemoglobina, al transporte normal de oxígeno, al funcionamiento normal del sistema inmunitario y al metabolismo energético normal.
Los síntomas de carencia pueden ser sutiles: Entre ellos destacan, sobre todo, la fatiga, la debilidad, la palidez, la disminución de la concentración, la reducción del rendimiento físico o la dificultad para respirar. También pueden aparecer la caída del cabello, las uñas quebradizas o los problemas de sueño.
La deficiencia de hierro no tiene por qué significar anemia: Las reservas de hierro pueden agotarse antes de que disminuya el nivel de hemoglobina.
La deficiencia de hierro en los niños debe tratarse a tiempo: El hierro contribuye al desarrollo cognitivo normal de los niños.
Una prueba es más fiable que la evaluación de los síntomas: La ferritina es un indicador importante de las reservas de hierro y debe interpretarse junto con otros valores analíticos, teniendo en cuenta cualquier proceso inflamatorio.
Cómo elegir el tipo adecuado de suplemento: El bisglicinato de hierro es una de las formas que se utilizan en los complementos alimenticios. A la hora de elegir, preste atención, sobre todo, a la cantidad de hierro elemental y a su tolerancia personal.
No se recomienda tomar hierro sin comprobar primero su estado: El hierro no debe tomarse de forma preventiva sin motivo justificado. Un exceso puede resultar perjudicial, por lo que, si sospecha que padece una carencia, compruebe primero su estado mediante un análisis de sangre.
La dieta y la absorción son importantes: El hierro hemo de origen animal suele ser mejor asimilado por el organismo, mientras que la absorción del hierro no hemo procedente de alimentos vegetales depende de la composición general de su dieta. La vitamina C favorece su absorción.
Fuentes:
[1] Chatterjee S, Chakrabarti P, Sinhamahapatra P. Relación entre el metabolismo del hierro y el perfil de las hormonas tiroideas en el hipotiroidismo. International Journal of Research in Medical Sciences. 2021;9(3):790–793. https://www.msjonline.org/index.php/ijrms/article/view/9269
[2] Peyrin-Biroulet L, Williet N, Cacoub P. Directrices sobre el diagnóstico y el tratamiento de la deficiencia de hierro en distintas indicaciones: una revisión sistemática. Am J Clin Nutr. 2015;102(6):1585–1594. doi:10.3945/ajcn.114.103366. https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0002916523272330?via%3Dihub
[3] Yuen HW, Becker W. Toxicidad por hierro. En: StatPearls. Treasure Island (Florida): StatPearls Publishing; actualizado el 26 de junio de 2023. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK459224/
[4] Pawlak R, Berger J, Hines I. Niveles de hierro en adultos vegetarianos: una revisión bibliográfica. Am J Lifestyle Med. 2016;12(6):486–498. doi:10.1177/1559827616682933. https://journals.sagepub.com/doi/10.1177/1559827616682933
[5] Patruta SI, Hörl WH. El hierro y las infecciones. Kidney International. 1999;55(Suplemento 69):S125–S130. doi:10.1046/j.1523-1755.1999.055Suppl.69125.x. https://www.kidney-international.org/article/S0085-2538(15)46246-5/fulltext
[6] Pieracci FM, Barie PS. El hierro y el riesgo de infección. Surg Infect (Larchmt). 2005;6(Suplemento 1):S41–S46. doi:10.1089/sur.2005.6.s1-41. https://journals.sagepub.com/doi/10.1089/sur.2005.6.s1-41